martes, 22 de enero de 2013

20 años sin ti / 10 películas eternas: Audrey Hepburn

El domingo pasado se cumplían 20 años de la muerte de la maravillosa Audrey Hepburn (4 de mayo 1929 - 20 de Enero 1993).La anglo-belga (y holandesa) ya desde 1967 se había casi apartado del cine y únicamente llevaba a cabo alguna aparición esporádica; había cambiado el glamour por una vida mucho más sencilla y llena de proyectos humanitarios. Siempre será recordada como paradigma de un tipo de belleza que rivalizaría y acabaría imponiéndose a la mujer con muchas más curvas (Marilyn, Ava Gardner...) y por convertirse en el icono de fémina casi angelical, fuerte pese a su aparente fragilidad y, sobre todo, como símbolo de la elegancia. 

Audrey Hepburn, una mujer en la vida real sumamente divertida, padeció los estragos de la II Guerra Mundial  en Bélgica y Holanda: su historia, sin ser tan traumática, corre paralela a la de Ana Frank. De hecho, carencias alimenticias durante el conflicto influyeron en que su físico quedara perfilado de esa manera tan cercana a la extrema delgadez. Esto le daría una gran fama pero también consiguió que no se le viera como una posible primera bailarina una vez que llegó a Inglaterra, lo que era su gran pasión y objetivo. Como en el cine se podía ganar algo más de dinero, decidió empezar a buscarse un hueco en él a principios de los 50. El resto es historia: reducida filmografía (menos de 30 títulos, más alguna aparición televisiva) pero de elevada calidad. Además, si la película no va muy allá, siempre nos queda ella.

Mi humilde contribución a esta fecha se basará en destacar mis 10 películas preferidas que protagonizó la actriz, cuya primera aparición fue en la extraordinaria Oro en barras (The Lavender Hill Mob - C. Crichton, 1951), aunque en un papel muy secundario. Curiosamente, y aunque pronto alcanzaría el estrellato, casi todas ellas pertenecen a la década de los 60 y están rodadas casi consecutivamente. Después de la mujer fatal, la angelical...

Vacaciones en Roma (Roman Holyday - W. Wyler, 1953) Princesa Ann.
Una prueba de cámara  hizo que Wyler se quedara prendado del talento y el encanto de la actriz e impusiera su criterio a los productores, que habían pensado en Elizabeth Taylor. Era el comienzo del mito, pues la película fue un éxito y hasta la revista Time sacaría a Audrey en portada ese mismo año. 

Película asociada al viaje en Vespa por las calles de Roma, al gritito y la cara de asombro cuando Joe pierde la mano en la Bocca della Verità y a varias instantáneas más como la última recepción a la prensa. La Hepburn borda su papel y la química con Gregory Peck es innegable. Lástima que en aquellos años se viera tan mal aquello de emparejar a periodistas con miembros de las familias reales; claro, que tampoco les daba a estas familias por convertirse en ladrones de las más baja gama (de la alta siempre han sido). Por cierto, la belleza de la actriz, natural  y no de quirófano como otra futura reina de cierto país.... bananero.

Película excelente que supuso el ingreso en el estrellato de Hepburn, que además ganó el Óscar y el Globo de Oro.



Sabrina (B. Wilder, 1954) Sabrina Fairchild
Un solo año después, Hepburn trabajaba con otro de los grandes, Wilder, en la adaptación al cine de la obra de Samuel Taylor. Aunque pudiera parecer lejos del estilo del director, esta comedia romántica es una película entrañable y de calidad. La hija del chófer de una familia rica vuelve a la casa de su padre convertida en una mujer que se moverá entre los amores del heredero vividor y díscolo (gran William Holden) y del frío, trabajador y poco divertido (Bogart, "obligado" por su agente a hacer una comedia).

Se "comenta" que Audrey visió a Givenchy para elegir el vestuario de la película y el diseñador la esperó encantado hasta que se encontró con que la Miss Hepburn que le habían anunciado no era Katharine sino una tal Audrey. Tentado de rechazar el trabajo, finalmente aceptó y nació una gran amistad. También se habló de una historia de amor no sólo en pantalla con Holden y de que fue la única que llegó a intercambiar alguna que otra palabra fuera de guión con "Boggie". La película fue objeto de un innecesario y atroz remake en los 90 donde ni Harrison Ford se salvaba.

Durante la segunda parte de la década, la actriz intervendría en éxitos como Guerra y Paz, Una cara con ángel (junto al genial Astaire), Ariane (también de Wilder) e Historia de una monja (me deberían haber excomulgado por pensamientos impuros y enamoradizos cada tarde de sábado que la vi de pequeño).
 

Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's - B. Edwards, 1961) Holly Golightly
Muchas de las imágenes más representativas de la actriz están relacionadas con esta película, como cuando canta Moon river en el marco de la ventana con la toalla en la cabeza o, sobre todo, cuando en la escena inicial se baja de un taxi, vestida nuevamente por Givenchy, y desayuna unos pastelitos daneses (que a mí me parece un croissant, pero bueno), y que la actriz odiaba, frente al escaparate de Tiffany's.

Poco que añadir que no se sepa. Basada en un relato de Truman Capote que al vender los derechos impuso a Marilyn Monroe, aunque esta desechó el personaje (hay mucha versiones sobre esto, pero al parecer no quería otra comedia), y que fue dulcificado para la versión cinematográfica: en el libro era bisexual, había tenido un aborto, consumía drogas, se remarca más el hecho de ser una prostituta de lujo y Paul un escritor frustrado que ejerce como gigoló, etc. Y, también, la propia imagen e interpretación de la Hepburn ayudó a ello. 

Blake Edwards dirigió esta comedia romántica que casi iniciaba lo que también se llamó como "sofisticada" y que se desarrollaría durante buena parte de los 60. El galán es George Peppard (sí, el del Equipo A) y el tipo con el que casi se casa en la pantalla, el impresentable José Luis de Vilallonga. La impresionante BSO, del maestro Mancini. Por cierto, la memorable escena final bajo la lluvia y buscando al gato sin nombre (sólo Cat), en palabras de la actriz fue "la más desagrable de mi carrera".



La calumnia (The children's hour - W. Wyler, 1961) Karen Wright
La obra de teatro de Lillian Hellman fur rodada por William Wyler en 1936 y nuevamente en 1961, esta vez pudiendo ser un poco más explícito con la esencia de la historia aunque no tanto como hubiera deseado. La calumnia cuenta con un trasfondo de lebianismo, algo que estaba prohibido reflejar en la pantalla. También (universal y de cualquier época) refleja como un rumor, cierto o no, se expande y puede tener fatales consecuencias. 

Es lo que ocurre cuando una detestable niña residente en la escuela Wright-Dobie, cuenta a su abuela una relación existente entre las dos propietarias y profesoras, Karen (Hepburn) y Martha (Shirley McLaine), esta última homosexual. Si además, la abuela es familiar del prometido de Karen, todo se desencadena rápido. 

Cambio de registro de la actriz en otra muy buena película del maestro Wyler, al que un día habrá que recordar como se merece.


Charada (Charade - S. Donen, 1963) Regina Lampert
Heburn volvía a su terreno natural, la comedia romántica, esta vez en el ambiente de una historia de intriga. En un escenario como París, la protagonista quedará viuda y conocerá los negocios ocultos del que era su marido, además de encontrar a un agente (o no) que intentará ayudarla.... o eso parece. 

Charada es un excelente filme en que, una vez más, Hepburn está radiante. Aquí comparte honores y amores con un magnífico Cary Grant que podía ser su padre (tenía ya 59 años por 34 de la actriz). A destacar también los magníficos secundarios, Walter Matthau, James Coburn o George Kennedy. Dirige Stanley Donen, que se había hecho famoso por varios grandes musicales de la década de los 50 como los imprescindibles Cantando bajo la lluvia o Siete novias para siete hermanos, además de Una cara con ángel, donde ya había dirigido a la actriz.

Puede adivinarse un cierto toque Hitchcock a lo que ayuda la presencia de uno de los actores fetiche del inglés. A destacar la presentación de los compañeros del muerto en el funeral o aquel juego de las naranjas durante el baile. Otra banda sonora mágica de Mancini.



My fair lady (G. Cukor, 1964) Eliza Doolittle
Puede catalogarse casi de raro que hasta este momento no se hubieran reunido en una película los nombres de Audrey y Cukor, uno de los mejores "directores de mujeres". Al fin se iba a dar este hecho, con la adaptación al cine de una obra que había triunfado en los escenarios de Broadway y que se basaba en el excelente Pigmalíón de George Bernard Shaw. Sobre las tablas, Rex Harrison y Julie Andrews habían gozado del fervor popular (la más taquillera hasta la fecha), aunque para el cine se dejó de lado a la actriz (quien ese mismo año debutaría con Mary Poppins).

Descartada Andrews, se pensó en Hepburn, quien primero lo rechazó y recomendó a la primera, pero al saber que si no aceptaba ella el papel iría a parar a Elizabeth Taylor, acabó por firmar el contrato. Harrison explotó de ira, aunque luego se haría muy buen amigo de su compañera. La expectación era enorme para su estreno y la película respondió, siendo un auténtico éxito y ganando 8 Óscars. Sin embargo, Audrey no estuvo ni nominada y Andrews ganó la estatuilla, lo que hizo que se quisiera ver una gran rivalidad entre ambas que ellas negaron. Para My Fair Lady Hepburn bailó y cantó pero, como se había establecido al principio, se optó porque fuera doblada en todas las canciones por la soprano Marni Nixon. Nixon, conocida como "la voz de Hollywood" dobló, por ejemplo, a Natalie Wood en West Side Story y a la mismísima Julie Andrews en una canción.... ¡de Mary Poppins!

Por favor, pronuncien, claramente, conmigo: The rain in Spain stays mainly in the plain. Absolutamente mágica.


Cómo robar un millón y... (How to steal a million - W. Wyler, 1966) Nicole
Nuevamente la actriz a las órdenes de Wyler, en uno de los últimos títulos de este, y nuevamente en el terreno de la comedia romántica con toque sofisticado. Aquí con una historia de ladrones de obras de arte y con una extraordinaria réplica por parte de Peter O'Toole (y sus ojos azules). Grandiosa, aunque no se la crea nadie, la primera escena en la que coinciden: él entra a robar y le recibe una adormiscada pero impolutamente maquillada Hepburn en camisón. 

Tiene también otras dos escenas maravillosas. Una en el museo, donde deben esconderse juntos y, otra, cuando llega a casa y se da cuenta de que está enamorada de él al limpiar las huellas de un cuadro. Supone uno de los primeros trabajos para el cine de un compositor llamado por entonces Johnny Williams (luego pasaría a John y a colaborar, entre otros, con Spielberg) y destacan secundarios como Charles Boyer o Eli Wallach muy lejos de otros de sus registros (Wallach es, por ejemplo, el "feo" amigo del "bueno" Eastwood en la película de Leone).


Dos en la carretera (Two on the road - S. Donen, 1967) Joanna Wallace
Reencuentro de Hepburn con Stanley Donen. Otra comedia para la actriz, pero esta vez  con toques amargos; cercana, aunque quizá todavía más ácida, a Desayuno con diamantes, especialmente por haber tenido en esta que eliminarse aspectos de la obra de Capote. Una película sobre las relaciones, y el matrimonio, para ver en sesión doble con Te querré siempre / El viaje a Italia, de Rossellini, aunque esta más ceremonial.

A través de cinco viajes a la Riviera francesa (más uno del personaje masculino en solitario) de un matrimonio en 10 años, se muestra cómo cambian los sentimientos de esas personas, cómo disminuye (sin que sepan o quieran hacer nada) la ilusión en el otro pero, también, como el cariño persiste (y la mala cabeza de Mark para saber dónde está el pasaporte). Película que recomiendo encarecidamente si alguien no ha visionado todavía o no la recuerda, y que cuenta con unos excelentes Albert Finney y Audrey (cuyo matrimonio con Mel Ferrer parecía encaramarse a su fin y lo haría un año después), además de una breve aparición de una casi debutante Jacqueline Bisset. 

Por supuesto, la magia de la música de Mancini entre comentarios como estos:

- Si algo me pone negro es una mujer indispensable.

- Cuando algo ha terminado hay que reconocer que ha terminado

- ¿Qué clase de personas se pasan horas sin nada que decirse? Los matrimonios.

- El matrimonio es cuando la mujer le dice al hombre: Quítate la ropa. ¿Sabes por qué lo dice? Para llevarla al tinte.


Sola en la oscuridad (Wait until dark - T. Young, 1967) Susy Hendrix
El soldado del ejército británico Terence Young fue herido en la batalla de Arnhem en 1944. Allí, una de las jóvenes enfermeras voluntarias (y de extrema delgadez) que le atendió respondía al nombre de Edda Van Heestra Hepburn-Ruston. 23 años después se reencontraban y esta vez el ahora director (que había adquirido fama tras rodar la primera, segunda y cuarta películas de la saga de 007) ponía a su servicio un vehículo de lucimiento para la actriz que conseguía, desde mi punto de vista, la mejor interpretación de su carrera.

La obra teatral de Frederick Knott gira en torno a un equívoco que lleva al enfrentamiento entre unos delincuentes y un pacífico matrimonio donde ella carece de percepción visual. La adptación es brillante, Young dirige con maestría, Mancini vuelve a crear magia, los actores cumplen más que bien (entre ellos Richard Crenna, el coronel Trautman amigo de Rambo) y Aundrey Hepburn enamora literal y cinematográficamente a quien tenga sentimientos. Intriga a raudales que desemboca en unos minutos finales llenos de desasosiego.  Imprescindible.

Por cierto, el premio de la Academia recayó ese año en Hepburn... pero Katharine, por la divertida y crítica Adivina quién viene esta noche.


Robin y Marian (R. Lester, 1976) Maid Marian
Tras Sola en la oscuridad, Audrey se retiró del cine, apareciendo únicamente en 4 películas más para el cine y una para la televisión desde 1967 hasta que se despidió con Always, la fallida película de Spielberg de 1989. Esta es la primera de esas apariciones y la mejor, a las órdenes del inglés Richard Lester, quien había dirigido las primeras películas de The Beatles y que gozaba de una nueva fama tras rodar dos películas sobre los mosqueteros de Dumas. 

Estamos ante una película de aventuras en un tono crecuspular y desmitificador. Robin Hood y Little John regresan a Nottingham, tras luchar en Las Cruzadas, con muchos años a cuestas. Todo está muy lejos de las visiones clásicas del personaje, aunque Sherwood volverá a temblar en un Nottingham a caballo entre Pamplona y Zamora, lugares en los que se rodó la película y que posibilitó, por ejemplo, que veamos unos 15 segundos a una jovencísima Reina Isabel, esposa de Juan sin Tierra, con los rasgos de una tal Victoria Mérida Roja (apellidos sustituidos más tarde por el de Abril).

Película para mí poco valorada, excepcional, entrañable, muy bien interpretada, tanto por el duo protagonista (Sean Connery y Hepburn) como los secundarios: Richard Harris (Rey Ricardo), Robert Shaw (sheriff), Nicol Williamson (Little John ) o Ian Holm (el Rey Juan y conocido por ser el robot de Alien). Excelente y con una monumental escena final, con una declaración de amor de Marian que recoge el espíritu literario de la época (y de la película) aderezada con los acordes de John Barry. No la pongo porque sólo la he encontrado doblada y no hace justicia. La traducción sería...

«Te amo.
Te amo más que a todo,
más que a los niños,
más que a los campos que planté con mis manos,
más que a la plegaria de la mañana o que a la paz,
más que a nuestros alimentos.
Te amo más que al amor o a la alegría o a la vida entera.
Te amo más que a Dios».

Y aquello de "dónde caiga la flecha, John, colócanos juntos y déjanos allí".


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