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lunes, 10 de septiembre de 2012

La vuelta al cole: Media Maratón "El Castañar"

Con la entrada en Septiembre, el mundillo de las carreras vuelve a ponerse en marcha a pleno rendimiento. Es decir, el número de carreras sube y se diversifican las distancias que en muchas zonas, con el verano, se han reducido a diez miles o distancias inferiores (coincidiendo en no pocas ocasiones con las fiestas de la localidad donde se celebra). Esta situación se extendía hasta casi diciembre, donde antes solían darse pocas carreras. Sin embargo,  la popularización de las pruebas de corte navideño y su búsqueda de fechas alternativas ("San Silvestres" de un día antes, dos, una semana o... del 17 de diciembre) ha llevado a que ese antiguo vacío del último mes no sea tal, aunque las distancias sean más cortas y asequibles para el grueso de los practicantes de este deporte (que en esas fechas tiene más de acontecimiento de otra índole).

Este verano he corrido Zumaia Flysch Trail (Julio) y el Maratón del Río Boedo, hace 15 días. Desde este, volví a las carreras cortas que se celebran en lugares cercanos, como la CP Las Lagunas de Villafranca (26 de Agosto, 9 kms) y CP Villa de Madridejos (2 de septiembre, 8 kms). Así que era hora de hacer alguna carrera de mayor distancia; alguna media maratón que me sirviera de referencia y especie de test para el Maratón de Varsovia, para el que sólo restan 20 días. La elegida era una prueba sobre asfalto que ya corrí el año pasado: la MM Ciudad Real-Torralba. Pero antes de llevar a cabo la inscripción, me vino a la cabeza una carrera de la que había oído hablar (escribir, realmente) en un foro. Así fue como se gestó la participación en la fabulosa Media Maratón "El Castañar", que se celebra en la localidad abulense de El Tiemblo. Por sus características no me permitiría obtener una serie de conclusiones como lo hubiera hecho una sobre asfalto, pero el no tenerla "en la colección" y la "llamada de la naturaleza" me convencieron.

La carrera cumplía su edición nº 20, aunque no existía información sobre la misma en la red excepto en la página del ayuntamiento. Una lástima, pues aunque no le deseo masificación, ayer tomamos la salida 69 personas sólamente y por la ilusión vertida por los responsables y sus características propias, no merece la desaparición. Además: buen precio, trato inmejorable y la posibilidad de apuntarte hasta menos de media hora antes de que empiece.

El Castañar de El Tiemblo es un paraje cercano a esta localidad: un magnífico bosque de castaños que se levanta a más de 1.100 metros de altura, en el extremo oriental de la Sierra de Gredos; allí donde los pinos que forman la flora característica le dejan paso (aunque un rebelde nace en el mismo). Una senda de baja dificultad técnica, aunque con subidas y bajadas, lo recorre, pasando por el punto emblemático: "El abuelo", sempiterno castaño de 16 mts de perímetro y aspecto fantasmagórico. Si no se viene a correr, lo ideal es visitar la zona entre octubre y primeros de diciembre.
 

La carrera tiene la salida y meta en la pequeña plaza del Ayto. de la localidad y tras cerca de un kilómetro llano comenzamos a subir, todavía sin salir de la misma, en dirección al famoso castañar. Los 3 primeros kms son sobre asfalto y después este deja paso a una pista forestal en bastante buen estado. Tiene alguna zona de descanso (km 6,5) y en torno al 8 comienza a llanear hasta que se llega al área recreativa de El Regajo. Aquí, unos  mts de durísimo desnivel, a cuya finalización hay un avituallamiento (km 9,5 aproximadamente) que es el punto de partida del larguísimo descenso que nos espera, empezando por desandar (¿o descorrer? en este caso, o "despenar o desufrir") la durísima rampa hasta en el área recreativa mencionada tomabas una pista forestal diferente a la usada en la subida. 

Los dos primeros kms de esta segunda parte son bastante llanos,. aunque pronto se comienza a bajar y con bastante pendiente. Aquí, la pista no está en tan buenas condiciones como en la subida, por lo que hay que tener bastante cuidado de pisar bien. A la altura del 14 hay una pequeña subida y posteriormente volvemos a lanzarnos en dirección al pueblo. Cerca de entrar en este, el terreno comenzará a llanear, alternándose con alguna nueva rampa descendente hasta que se recorre el kilómetro y medio inicial. (Arriba, perfil del año pasado, creo que el mismo que ayer disfrutamos y/o sufrimos)


Descartando finalmente ir y venir en el día, el sábado a media mañana me iba para la zona, con la intención de hacer algo de turismo rural. Escalona, Toros y Cerro de Guisando, Embalse de Burguillo, Cebreros y el Castañar, donde anduve de aquí allá por la mencionada senda. El domingo se presentaba un día de bastante calor y la carrera era a las 10 de la mañana. En la plaza ya encontré a la representación de Runners de Barrio, Celso, Alberto y Marcos quien, entre otras anécdotas pre-carrera, 5 minutos antes de darse la salida estaba ahí ideándose unas gafas en el coche, en plan M.A. Barracus.


La salida se dio puntual y, como he mencionado, tras un km en llano a subir. Las primeras rampas, como casi siempre, hacen pensar en que es imposible que puedas resistir toda la subida; luego, las piernas se aclimatan y ponen un ritmo adecuado para ir ascendiendo continuamente. Sobre el km 4 se acaba el asfalto y seguíamos por pista, ya más entre arboledas, por lo que algo nos protegía la sombra. Al correr tan poca gente, pronto me quedé en tierra de nadie, adelanté a un par de corredores y al siguiente grupo lo veía a unos 250 mts; como no tenía ganas de arriesgar, no fui a por ellos. El breve descanso del km 6,5 supo a gloria; poca, porque le siguieron rampas duras. Finalmente, sobre el 8 se comenzaba a alternar llano y subida ya menos pronunciada, hasta que al llegar al áre de recreo, la organización "nos regalaba" una tremenda rampa,  de poco más de 300 mts, pero de esas en las que se suele recurrir a ir de puntillas. Mientras, los que han llegado hasta el puesto de avituallamiento donde se da la vuelta, pasan a tu lado a toda velocidad. 

Al coronar yo ese puesto (poco más de 48', buena subida para mí) bebo un poco de agua y empieza el descenso. No es un descenso de montaña, técnico, pero sí hay que tener cuidado porque hay zonas bastante irregulares. Pero se puede bajar rápido y la pista es anchísima. Una bajada de estas características puede dañar muscularmente, sobre todo si se empieza muy fuerte y luego no se puede mantener ritmo (y cuando llega algún llano parece que no puedes ni correr). Prácticamente son 12 kms de descenso, aunque los dos primeros alternan  una pendiente suave con bastantes zonas casi llana. Sobre el km 14,5, y cuando vas lanzado, hay una subida; la verdad es que rompe cualquier ritmo pero casi hasta se agradece para hacer frente a la agresividad muscular de la bajada. A partir de aquí empieza la parte más vertiginosa del descenso. Y la pregunta es clara, ¿tanto hemos subido? Pues sí, tanto habíamos subido. Y luego, tras la carrera, de vuelta al hotel puede verse a lo lejos el castañar y calibrar hasta dónde hemos llegado.


Como en la primera parte de la prueba, llegado a un punto (4 kms para meta), la pista da lugar al asfalto: más duro, pero también más regular. Poco más adelante, comienza una zona de toboganes: tiende hacia abajo pero de vez en cuando se alternan llanos e, incluso, alguna subida. Me encuentro muy bien y pronto me acerco a uno de los corredores  de aquellos que en la subida había tenido como referencia ocular. En un repecho lo paso, poco antes de entrar en el pueblo; simplemente queda recorrer algo menos de los dos primeros kms, por lo que sé que queda algo de bajada y el final llano. Aquí decido hacer algo más rápido esta parte final, pues noto que  estoy muy entero, y eso que el perfil y el calor no ayudaban. Llego a meta en 1h29'16". La verdad es que para el escaso número de corredores,  el nivel ha sido bastante bueno; mi carrera considero que también. Ni me hago idea de sobre qué tiempo podría estar en Varsovia, pero las sensaciones de esta prueba han sido positivas. Además, he disfrutado profusamente de la carrera, mucho más importante que hacer en la próxima cita maratoniano 4-5 minutos más o menos. Y una gran noticia: Celso, en su categoría, obtenía un magnífico segundo puesto.

Por supuesto, para repetir y recomendación para anotar en cualquier agenda . Atractivo recorrido (duro también, para qué vamos a engañarnos), casi más voluntarios que corredores, todas las ventajas de las carreras pequeñas y un magnífico avituallamiento final: hasta paquetes de churros, recién hechos, que probé tras 4-5 años sin hacerlo y que pronto volaron. Como creo que volaron las endorfinas; y eso, en un mundo como el actual, es lo más positivo.



martes, 21 de agosto de 2012

El día que me hice maratoniano: XI Maratón del Río Boedo

Y al fin conocí a Gabriel y participé en uno de los maratones que organiza. Al fin pasé por el rito, casi místico-bautismal, que supone enfrentarse al Maratón del Río Boedo y, tras finalizarlo, zambullirse en las ayer por la mañana  frías aguas de la pequeña presa (realizada a su paso por el pueblo) para mitigar el calor soportado y aliviar el dolor de la musculatura. Ahora sí: ahora me puedo considerar MARATONIANO, aunque esta haya sido mi 26ª participación, en la distancia.
Nota: Esta es una idea concebida por el magnífico Javi Sanz, que tras un año de problemas aquí logró coleccionar el nº 69.

Mucho había oído hablar de Gabriel Ruiz García, pero creo que todos se quedaron cortos en sus apreciaciones. Es médico (con consulta en Aguilar de Campoo), especialista también en acupuntura y terapias alternativas, presidente de la Fundación del Río Boedo que busca mejorar en todos los aspectos la comarca, comenzó el desarrollo del cultivo del ajete en la zona palentina de este río, hay quien afirma que también es abogado.... y, por supuesto, para dar a conocer la zona organiza junto a conocidos y familiares 2 maratones: el de Aguilar de Campoo (15 ediciones con la de mayo de este año) y el que se corre en el pequeño pueblo de Báscones de Ojeda, que se celebraba por 11º año consecutivo. Pero, ante todo, una persona maravillosa.

El Maratón del Río Boedo coincide con una pequeña fiesta de la localidad (sobre 170 habitantes y dependiente de Saldaña). El sábado a mediodía hay una prueba de bicis, luego corren los peques y a las seis de la tarde tiene lugar una media maratón, que suele resultar durísima por la elevada temperatura. En ella participan unas 70 personas, entre las que se encontraban dos amigos de fatigas y viajes maratonianos: Quique (Corraliego) y David (David Capa), los cuales nada más terminar se "rajaron" de acompañarnos unos kilómetros el día siguiente. Juanlu y yo llegamos para ver esta carrera, entrar en ambiente y animar.

La Media Maratón del Río Boedo cumplía su XL edición, lo que la convierte en la segunda más veterana de España, después de Elche (este año ha celebrado ese mismo número) y por delante de las 35 de la Ciudad Real-Torralba. Esto era algo que tengo pendiente de investigar, pues el propio Gabriel lo ponía en duda mientras yo se lo explicaba en línea de meta mientras esperábamos la llegada de corredores. Él y su mujer me decían que "su" media maratón se había disputado varios años con distancias inferiores, antes de que los 21,097 empezaran por imponerse. Esto es algo que ocurrió con los 20 kms Villa de Madrid, que luego pasaron a ser la MM de Madrid y Gabriel pensaba que a la carrera ilicitana le podría pasar lo mismo. Tengo entendido que no es así y que la MM de Elche nació como tal. Eso sí, en la prensa local o provincial se ha hablado de que quizá es la más antigua del mundo, lo que ni de lejos es cierto. La MM más veterana, de la que se tiene constancia es la de Lima, que el domingo que viene cumple su edición... ¡103!

No vamos a engañarnos. El "perfil medio" del 90% de corredores de la maratón (e, incluso, MM) del Río Boedo es el del "friki" de esto del correr. Algunos más, algunos menos, pero "frikis" al fin y al cabo;  el otro 10% corresponde a algún curioso  aspirante a ese "frikismo". Mucho ultra-fondista, maratonianos de pro con más de 50, 100 e, incluso, 150 maratones (Sonia o Santiago), algunos y algunas (ellas, las hermanas Esnaola) que corren la media el sábado tarde y el domingo los 42 kms... e incluso un corredor ecuatoriano que venía de su país para afrontar el reto de acabar este maratón. Lo había visto por internet y para acá que se vino. Un crack.

Pero lo mejor es encontrar a compañeros que uno ha hecho con "esto del correr" y conocer a otros. Así que el fin de semana se pasó volando entre conversación y conversación con Agustín (Ciego Sabino), Abel (Atalanta), Javi del Val (el mítico Siete), Quique (Corraliego), David Capa y Pilar, Javi Sanz, Gerardo  (Gervasr) y su amiguete, Angel de la Mata, Marek y familia, el también mítico Rafa (Indeciso), un legendario como Santos Llamosa que está en fase de recuperación... y por allí también andaban, por supuesto, acumuladores de maratones como Javier Martín, Antonio Huerta, Santiago Hitos, Sonia o las ya mencionadas hermanas Esnaola. Tremendo grupo, la verdad, al que nos unimos gustosamente Juanlu (Yonhey) y yo. Y sí, echamos un poco de menos a Santi, que en este círculo se hubiera movido como pez en el agua y hubiera sacado a relucir toda su talentosa ironía. Habrá que repetir con él.

Este año, el Maratón del Río Boedo ha tenido que batir su récord de participación y casi con toda seguridad el de llegados a meta: cerca de 60. Desde luego, no es una carrera para hacer marca personal (bueno, sí, ideal para hacer la peor marca personal) por sus especiales características. Se trata de una vuelta de 10 kms y de otras dos de unos 16. La vuelta pequeña sale de la plaza de Báscones de Ojeda (170 habitantes), toma una carretera, pasa por la localidad de Revilla de Collazos (84 habitantes) y sobrepasada esta gira para volver por un camino de tierra que presenta alguna zona pedregosa. Las vueltas grandes toman la misma carretera y tras pasar la localidad enunciada siguen hasta Collazos de Boedo (130 habitantes), donde tras cruzarlo se toma un camino por el que se vuelve y que tras 2,5 kms conecta con el de la primera vuelta. 

En la carretera no existe ni una sombra y predominan las largas rectas, una de ellas de 3 kms. El camino de vuelta presenta de vez en cuando alguna arboleda que te da un respiro y serpentea algo (parece más ameno), pero es mucho más irregular para la pisada y menos cómodo. ¿Animación? Cuando pasas por la plaza coincidiendo con el inicio de la carrera y de cada vuelta y los voluntarios que reparten bebida. Aparte, creo que vi a 3 aldeanos durante toda la carrera: uno por la carretera y 2 en Collazos de Boedo. Sumamos las temperaturas y ya tenemos nuestro cóctel mágico. Ayer casi todos coincidían en que "no había hecho mucho calor", especialmente para los que terminamos entre 2h54' (ganador) y 3h30'; claro, que estamos hablando de comenzar sobre 20º a las 8 horas y acabar por encima de 30 y sin apenas sombras en todo el recorrido. Con los 42,195 kms en las piernas ¡Y estábamos tan contentos...! Esto puede dar, también, una idea de quien acude a este maratón: gente curtida en muchas batallas.

Dormimos en Osorno, a media de hora de camino. A las 6:45 salíamos del hotel y media hora después nos plantábamos en la plaza de Báscones de Ojeda. A las 8.00 se daba la salida a la voz de "ya" del gran Gabriel. A los 2 kms ya hemos formado un grupo de 3 corredores: Abel (Atalanta en el mundo virtual), un chaval de Getafe que anda preparando la Madrid-Segovia y yo. Por delante se va un grupo de 6 corredores y un poquillo más atrás Marek, un polaco ultrafondista que estaba con nosotros en el hotel y que este año ha quedado 5º en los 101 kms de Ronda (un tipo excepcional). Por detrás, otro grupo de 3 nos sigue los pasos. Como todavía las fuerzas van intactas, la primera vuelta (de 10 kms) la pasamos hablando de carreras y proyectos.

Al primer paso por la zona de salida, Abel y yo debemos hacer una parada técnica, lo que hace que nuestro compañero se marche y también nos adelanten dos del grupo perseguidor (el tercero seguirá a unos 250 mts míos el resto de la carrera). No será hasta pasado el primer pueblo en la carretera, Revilla de Collazos, cuando adelantemos y dejemos atrás a nuestro anterior compañero. Esta primera vuelta completa, de 16 kms, todavía no se hace demasiado pesada, aunque ya vemos lo que va a tocar pasar una hora después, entre otras cosas una pequeña subida en el 34 que puede resultar dura. A la altura del km 24 Abel dice que debe aminorar la marcha y sigo en solitario; no obstante, pillo a uno de los corredores que había por delante y este empieza a hablarme, así que ya tengo un nuevo compañero. Sin embargo, no me acomodo a él: no hace más que preguntarme cosas, sin demasiada cordura la verdad, por lo que decido irme unos metros por delante. 

En el segundo paso por meta David, a quien Gabriel ha reclutado como fotógrafo y ayudante en avituallamientos me da dos geles que yo le había confiado. Entre tomarme uno y después beber isotónica, el otro corredor se me une de nuevo. Y venga a hablar: "¿cuánto llevamos" 2h09' "No, de distancia" 28 kms "No, pero exacto" Silencio "Vamos juntos y me vas diciendo los kms" Lo siento, o nos sentamos a hablar o corremos, pero ya no puedo ir hablando, le digo algo abruptamente (ni me interesa hacer de GPS humano)... y mi compañero que esprinta y se va.

A la altura del km 31, debo hacer una segunda parada técnica, y Abel me sobrepasa diciéndome que ahora lo alcance. La verdad, es que no ha llegado a ir más de 50 mts por detrás y prácticamente hará el mismo tiempo en las dos medias, algo muy difícil en maratón y excepcional en el Boedo. Reanudo la marcha y pronto adelanto al corredor que me había confundido con un GPS y veo relativamente cerca a Abel, que ahora corre junto a Marek.  Como había imaginado, el segundo y último paso por Collazos de Boedo y la subida que presenta se me atragantan. De pronto, el sol parece que se ha colocado justo encima de mi cabeza: y queda todo el camino de tierra de vuelta para recordar. Como no ando ni mucho menos sobrado, bajo el ritmo hasta que este es cómodo y para adelante, a tratar de sufrir lo menos posible. Esta sí es la imagen que me habían contado del Maratón del Boedo: el calor, correr solo, las piedras y el polvo del camino... 

En las rectas veo como Marek (Abel se ha ido por delante) se aleja poco a poco; en una de ellas miro hacia atrás y veo a otro corredor, a bastante distancia. Pero no es "mi amigo", este acabaría hundiéndose en estos kms y le sacaría (yo, que fui lento estos kms) más de 10 minutos. Al menos me distraigo cuando paso al coche de la organización que acompaña al último corredor: a este y a otro  los doblo y me estremezco sólo de pensar que les puede quedar más de 2 horas de carrera todavía. Pero todo llega, y finalmente veo el pueblo: sólo 1,5 kms. Así que los males quedan atrás, sobrevienen las fuerzas no se sabe de dónde y me planto en meta con 3h19'29'' , viniéndome a la cabeza (no sé por qué) una imagen de ELY, una amiga que lo está pasando mal. Gabriel espera en línea de meta con micrófono en mano, te pregunta de dónde vienes y alguna cosa sobre la carrera. 

Baño recuperador  en el río y a reponer líquidos. Cuando llega el último corredor (casi 6 horas) comienza la entrega de premios. Todos el mismo trofeo. En primer lugar, para los 3 primeros de la clasificación. Luego, por categorías. Aquí, me toca subir al podio: soy 3º en la categoría absoluta (hasta 40 años) tras dos ultramaratonianos de calidad, entre ellos, nuestro amigo Marek. Pero como aquí nadie queda marginado por nada, tras las fotos de podio se llama a todos y cada uno de los que han terminado en cada categoría y nos hacemos una en conjunto. Detallazo. Además, se nos hace entrega de un diploma con nombre y tiempo empleado en la realización de este maratón. Y la bolsa del corredor se complementa con una caja de pastas artesanales del pueblo y con una camiseta conmemorativa. ¿Precio de este maratón? Igual que el de Aguilar de Campoo... GRATUITO. Sí, escribí bien, gratuito (y que conste que con esto no planteo nada y que si costara 30 euros vale la pena pagarlos y lo hubiera hecho gustosamente).

Decir que los avituallamientos se componen de agua (en botellas) y de acuarius (en bote) y que son numerosos (creo que al menos 6, si no alguno más, en cada una de las vueltas grandes). Y para terminar, una vez hecha la entrega de premios... tortilla gigante de 12 docenas de huevos en una explanada entre árboles al lado de la plaza (ya habíamos probado una igual el sábado), una paella de verduras y melón. Para corredores, acompañantes y toda la gente del pueblo. Con voluntarios sirviéndonos a unos y otros y preguntando si queremos más, necesitamos algo... ni la elite. Después, lo único malo: a las 15:30 a conducir de vuelta los casi 550 kms hasta mi pueblo; al menos, las fechas hacen que no se produzcan atascos en la entrada de Madrid, donde me despedí de David y Juanlu. 

Hay que correr este maratón. Por su mítica, que irá en ascenso, y por Gabriel y su mujer (y demás colaboradores). Eso sí, hay que estar francamente preparado. Yo creía que iba a pasarlo peor en carrera, la verdad; los últimos kms fueron duros pero el bajar el ritmo creo fue fundamental para no llegar realmente a sufrir casi en ningún momento. Desde ya me planteo el año que viene Aguilar de Campoo. También debo volver a correr la media y espero informar a los organizadores de mis pesquisas sobre cuál es la media maratón más antigua del país.

Y en el plano personal, buen entreno para Varsovia y la certeza de que he vuelto a coger la medida a la distancia, pues la carrera "se hizo corta"; es decir, "se pasó rápida". El lunes por la mañana 7 kms para recuperar piernas y hoy martes prácticamente nuevo. El cuerpo recuerda que ha hecho un maratón, claro está, pero ni una ligera molestia.  Pero esto no es lo sorprendente; lo sorprendente es que existan carreras como esta y, sobre todo, gente (en un mundo cada vez más deshumanizado) como Gabriel y familia y casi todos con los que he tenido la suerte de compartir esta bendita locura que es el Maratón del Río Boedo.












miércoles, 8 de agosto de 2012

Streak Runner

Supe del streak running (streak runner sería el que lleva a cabo la acción) por ese genio coleccionista de maratones que es Javi Sanz, con el que espero coincidir pronto en alguna prueba. Si lo traducimos literalmente, streak runner significaría corredor en racha; es decir, se trata de correr de forma continuada a diario durante un período determinado de tiempo (meses, años...). Como siempre, es en EEUU (y en Gran Bretaña) donde comienza a desarrollarse y adquiere importancia, hasta hacerse clubs y demás. También allí se ha determinado la distancia necesaria para que un día se pueda contabilizar: 1 milla (1,609344 kms). Por tanto, el streak running consistiría en correr al menos una milla cada día durante el tiempo que uno pueda o desee. Hay gente que lleva 25 años haciéndolo. Uno de los casos más famosos es el del británico Ron Hill, participante en el maratón de los JJOO de Tokyo 1964 y Munich 1972 y segundo hombre en bajar de la marca de 2h10'. Hill estuvo corriendo diariamente durante 44 años, en los que no faltaron las anécdotas como hacer una milla en 27 minutos y con muletas el día después de ser operado de un juanete o quedarse en km y medio tras sufrir un accidente de coche y correr con el esternón roto.


Sobre sus beneficios o efectos negativos hay opiniones de todos los gustos, sin llegar a los extremos de Hill.  Hay quien lo ve como fuente segura de lesiones, ya que se elimina algo que cualquier plan de entrenamiento resalta con letras mayúsculas: el descanso. Otros argumentan que les ha permitido coger una forma insospechada o que hacer esa milla (o distancia superior) algunos días es como si fuera descanso pero que les permite estirar las piernas. Unos lo ven más como obsesión y destacan el agobio de tener que correr, por poco que sea, sí o sí; y, en el lado opuesto, los hay que afirman que simplemente lo han incorporado a su rutina y estilo de vida y no supone ningún esfuerzo, ni a nivel físico ni psíquico. El debate queda abierto y en él se pueden introducir múltiples matices: nivel de cada uno, kilometraje total, si se realiza un plan de entrenamiento con objetivos específicos, si  los días de la milla se incluyen por los de descanso...

Conociendo lo anterior y siguiendo también el ejemplo de algunos compañeros de foro (carreraspopulares.com), en septiembre de 2010 decidía convertirme en un streak runner, para ver cómo era esto. La verdad es que ya muchas semanas entrenaba 6 días (con uno más suave y alternando siempre sesiones fuertes con días de rodajes muy tranquilo, algo que continúo haciendo), por lo que en un principio podría adaptarme bien. Y la verdad es que no lo llevaba nada mal, y sumaba ya algo más de 150 días, cuando tuve que parar abruptamente por causas mayores. Esto de sufrir una muerte súbita te rompe cualquier plan: es lo que tiene. Si hubiera tenido todas conmigo respecto a que podría correr como ahora lo hago, quizá hubiera hecho esa milla en los pasillos del hospital (es una broma, todavía me queda algo de cordura).

Por fortuna, el "percance" acabó con la racha pero no con lo que suele llevarse en el 95% de los casos: la vida de quien la sufre. Así que pasados unos meses, cuando ya iba recuperando (milagrosamente) la forma, tras correr el maratón alpino de Galarleiz... me vino otra vez a la cabeza la idea. Así que el el martes 9 de agosto del año pasado, 2011,  me ponía a correr con la idea de hacerlo todos los días. Hoy se ha cumplido un año desde entonces y no he faltado a la cita ningún día. La cifra del año, que era la primera en la que había pensado, se ha conseguido. Entre medias, días que apetecía menos, algún que otro día con fiebre, bajo la lluvia, con frío o calor agobiante, alguno de correr a las 5 de la mañana y algún otro a las 23.00, el día después a un maratón o una dura carrera de montaña y por supuesto el día antes...

En mi caso, los entrenamientos siguen más o menos una rutina de preparación para un maratón, con un día de descanso a la semana. En este día, mi variación sobre el streak running oficial es hacer unos 3 kms muy tranquilos en vez de la milla anglosajona, aunque si es algo menos (o más) tampoco me importa lo más mínimo. Después de una prueba dura (maratón, montaña, etc.) siempre me ha gustado salir para ver cómo están las piernas, por lo que tampoco ha supuesto problema alguno. Ese día hago 5-6 kms o los que apetezcan, con suma lentitud eso sí: estamos recuperando el organismo.

Así que lo hemos compaginado con la participación en diversas carreras, en las que suele forzarse algo más, sobre todo a los que nos gustan las de larga distancia. Ahora que hago recopilación de cifras, me sorprendo de que en este año de streak runner he realizado 44 carreras, entre ellas 1 ultra trail de 50 kms, 1 maratón de montaña, 4 de asfalto, un trail de 34 kms y otro de 31, la carrera de la Ruta del Sol (25,600 kms), 5medias maratones de montaña y 10 de asfalto, etc. Pero el dato más sorprendente, al menos para mí,  y que creo que será irrepetible y tampoco voy a poner en énfasis en que así sea, es que en estos 366 días he acumulado la friolera de... 4.759 kms según medición de GPS. Es decir, podría haber llegado de mi casa a Moscú y me sobrarían 400 kms para hacer por allí. O, por ejemplo, cruzar Francia, Italia, los Balcanes, Turquía y plantarme en Siria. Para llegar a Irak me ha faltado un mes.

La intención es seguir con ello. ¿Hasta cuando? Imagino que hasta que realmente, por una causa u otra, sea una molestia o, directamente, llegue un día y no tenga ganas de correr.
De la BSO de Forrest Gump... el gran Willie Nelson.




miércoles, 25 de julio de 2012

Zumaia Flysch Trail


El domingo tuve la suerte de correr la Zumaia Flysch Trail, que cumplía su cuarta edición. Fue el gran Juanlu quien nos habló hace tiempo de ella (la ha corrido desde su segundo año) y desde el primer momento me planteé hacerla en alguna ocasión: este año ha sido posible y espero que no sea la última vez. Desde 2011, la ZFT forma parte de la Copa de España de Carreras por Montaña que ahora engloba, además, a las pruebas de Cuenca, Lanzarote y Otañes.

La carrera es, sencillamente, espectacular, una de las más bellas que he corrido. Este tipo de pruebas suelen tener como denominador común lo majestuoso de los paisajes que se recorren; pero, también, la dureza. Recordemos que, para que se considere una carrera de montaña desde un punto de vista oficial, la distancia no puede ser inferior a 21 kms y el desnivel positivo acumulado menor de 1.000 mts. Asimismo, no puede tener más del 50%  del recorrido transitable para vehículos, por lo que los senderos deben primar (al menos un 1%) sobre el conjunto de pistas forestales. Dicho recorrido puede ser de baja (-1000 mts de altura en todo él), media (con algún punto entre 1.000 y 2.000 metros de altitud) o alta montaña (en algún punto se superan los 2.000 mts). Por lo tanto, desde un punto de vista "oficial" no existen las carreras de/por montaña de 11 kms y 300+ por pistas forestales. Estas tendríamos que englobarlas en el amplio mundo del trail running (en el que también entrarían las de montaña). Bueno, no quiero entrar en disquisiciones. 

Como decía, es una de las carreras más atractivas que he conocido; quizá junto con el maratón alpino de Galarleiz, la Cursa de l'Alba (majestuosa subida de Collbató al mirador de Montserrat) y alguna otra. Esto en cuanto al mundo del trail. En asfalto he tenido la suerte de recorrer el centro de Roma o Florencia, o hacer 42 kms en Ginebra, alrededor del lago Lemán y con la presencia continua e imponente del Jet d'Eau, por ejemplo. Zumaia es una localidad costera situada a unos 24 kms de Donostia, con lo que la prueba parte y termina en el centro de ella para recorrer los parajes cercanos, corriendo no pocas veces por los acantilados cercanos al Cantábrico (se llama flysch a la sedimentación que forma esos acantilados y que consiste en la alternancia de rocas duras y otras más blandas que le confieren un tono majestuoso), que entre Deba y Zumaia se encuentran protegidos.

La ZFT tiene 31,2 kms de distancia y cuenta con 1.500 metros de desnivel positivo (y otros tantos negativos). Como dato curioso, su punto más alto es de poco más de 200 mts (223), por lo que para llegar a ese desnivel uno se puede imaginar la cantidad de subidas y bajadas que la conforman, casi sin terreno llano alguno. Las cuestas suelen ser cortas (excepto la primera, que con algún falso llano es casi de 5 kms) pero pronunciadas. En resumen, igual que es un placer para los sentidos, es un suplicio para la musculatura. No es demasiado técnica (sólo una zona con barro y piedras) y las subidas son con senderos bien delimitados o por lomas de hierba.

El viernes por la tarde salíamos de Madrid Juan, Santi, Juanlu y yo en dirección a la casa rural que habíamos alquilado en el interior del parque natural de  Pagoeta. El sábado se nos uniría Jesús y para la carrera Alberto y Pepe, llegado de Lodosa. El sábado por la mañana hicimos el recorrido que por el paseo marítimo lleva desde las localidades pesqueras de Zarautz a Guetaria, patria de Juan Sebastían Elcano. Agradable trote de unos 8 kms entre la ida y vuelta al lado del mar, aunque ya nos dimos cuenta de que la humedad nos pasaría factura al día siguiente. El resto del día lo empleamos en coger el dorsal y pasear por estas localidades.

La carrera comenzaba a las 10 horas, después del tradicional, creo no equivocarme, aurresku (baile típico vasco). 500 corredores en la salida (plazo máximo) que primero dábamos una vuelta por la localidad y después "nos lanzábamos al monte". Aunque la temperatura no era excesiva, 17º aproximadamente, y el sol se encontraba oculto, cuando empezábamos la primera subida estaba ya como si me hubieran echado un cubo de agua:  los del interior no estamos acostumbrados a esta humedad. Y cuando la terminaba, más allá
del km 5, me sentía como si estuviera zambullido en el mar.

El recorrido lo tiene todo, predominando, como ya he dicho, las subidas y bajadas desde un punto de vista orográfico. En un par de ocasiones (kms. 9 y 16,5) bajamos casi al nivel del mar para desde allí ascender abrupta y rápidamente por encima de los 200 mts. En los kms 10 y 17 corremos a escasos mts del mar con vistas privilegiadas al mismo. En el km 12, en plena ascensión, llegamos al punto más alejado de Zumaia, el mirador de Mandata y tras culminar la subsiguiente subida, comenzamos a bajar y a alejarnos de la costa a través de bosques donde llega poca luz. Esto, junto a la humedad de algunos riachuelos (varios de los cuales hay que cruzar) y la existencia de rocas resbaldizas, hace que estos kms tengan bastante riesgo de caídas. En ese punto km. del 17, los terrenos abiertos vuelven a predominar.


A partir del 23, Elorriaga, el terreno se vuelve "más amable" y comenzará a predominar el descenso hacia la localidad de salida y meta. Desde luego, los toboganes no faltan, con subidas cortas pero que ya hacen excesivo daño: cerca de 2 horas y media de carrera, el sol ya pega con cierta fuerza, la humedad, el cuerpo acusa el cansancio... pero van pasando los kms y por fin llegamos a las afueras de Zumaia. Aquí voy acompañado por un chaval de la zona que me avisa de que quedan 3 rampas durísimas. Las dos primeras te llevan a una ermita entre los ánimos de la gente y me sorprendo corriéndolas sin parar, lo que indica que he guardado fuerzas (y eso que no he ido "demasiado sobrado"); después, callejeas un poco por el pueblo pero ¡vuelves a salir de él!... y allí la ves: la cruel y última subida. Tendrá (con un mínimo falso llano) unos 350-400 metros, pero fácil por encima del 25%. Así que manos a las rodillas y a intentar subir sin parar; la verdad es que es emotivo: la gente se coloca a ambos lados (subimos por una loma de hierba típica) y te anima (oso ondo, aupa) y yo intento contestar bien con palabras (aunque eskerrik asko me deja sin respiración a estas alturas) o con un leve gesto. Miro hacia adelante y todavía queda un mundo, pero la gente ahí sigue desgaítándose... recordarlo todavía me produce un escalofrío.

Pero todo acaba, así que tras multitud de esfuerzos llegamos al falso llano y doliéndome hasta el alma me animo a trotar los 50 mts finales. Desde aquí, todo es descenso. Se entra en la localidad y se busca el centro. Al lado del puerto se coge una larga calle , repleta de gente que te lleva a meta. Al primero y al último, al que tardó poco más de 2h 15' y al que completó el recorrido en 4h30', la gente aplaude igual: con verdaderas ganas, de forma ensordecedora, mientras se escucha música en euskera y al speaker en zona de meta. Allí veo a Santi (que no ha podido correr por una lesión) y poco más delante, en la curva que se toma para encarar los últimos 200 mts a Jesús (a quien una lesión que espero no vaya a más a hecho retirarse. Tienes que volver a terminarla). A buen ritmo, me sigo dando "un baño de multitudes", saludando, aplaudiendo y casi al final me marco un bailecito mientras que el speaker se ríe y se sonríe en euskera: la ocasión lo merecía, por supuesto. 3h14'20" de carrera.

Como después comentaba con el gran Alberto, esta carrera es la de la organización perfecta. Recorrido espectacular; gran animación para este tipo de pruebas: los voluntarios, los andarines que encuentras por todo el trayecto paran y se ponen a animarte, la gente de los caseríos, gente que aguarda en las cuestas más duras y ese final inolvidable; hay una cantidad enorme de voluntarios en los más de 31 kms y, junto a la buena señalización, es casi imposible desviarse del camino. En pocos sitios se viven así las carreras (dentro y fuera) como en el País Vasco.

Además, para mayor disfrute (por supuesto, no sólo atlético), la suerte de tener la compañía de lujo que enuncié al principio pero que merece volver a destacarse. Así que gracias a los 3 miembros de Runners de Barrio, Juan, Jesús y Alberto (Alberto que, además, aportó la crónica rosa con su futura boda neoyorkina con Jennifer, presente en la comida post-carrera) un club que, con el tiempo, debería convertirse en un equivalente al atletismo popular de lo que The Barbarians es al mundo del rugby. Club de ingreso selectivo, eso sí, ya que para ingresar se piden duras marcas: contar con una calidad humana excepcional. Todos los componentes (y allegados) que conozco son personas geniales. Y eso es mucho en estos tiempos... y en este planeta. Junto a ellos los fenomenales Santi y Juanlu, compañeros de más correrías y el infatigable Pepe, al que ya tenía ganas de conocer y con el que espero volver a coincidir (con más tiempo). Mágico fin de semana.





martes, 3 de julio de 2012

Carreras de verano y nuevos objetivos

Tocaba darse un pequeño respiro. No han sido semanas de descanso, ni mucho menos, pero sí que se ha producido un descenso de kilómetros. Además, las habituales tiradas  y/o carreras de largas distancias han sido sustituidas por típicas carreras de este tiempo. Ahora, y después de 8 semanas consecutivas poniéndome el dorsal, toca volver a acumular kilómetros de cara a la siguiente citas. Seguiremos una rutina consistente en prueba objetivo-descanso activo de 10 días-vuelta a cargar kms para la siguiente prueba. Entre medias de estas pruebas haremos alguna carrera más, desde luego, pero todo irá enfocado a ellas. En un principio, y aunque la última puede sufrir variación, los siguientes objetivos son:

22 Julio - Zumaia Flysch Trail (31,2 kms)

19 Agosto - Maratón del Río Boedo

30 Septiembre - Maratón de Varsovia

28 Octubre - Quijote Maratón (Ciudad Real)

Tras el TMT de 50 kms y el epílogo de los 34 kms de Corricolari-Aire Libre, los tres últimos fines de semana han estado dedicados a las carreras de corta distancia en localidades cercanas: CP de Arenales de San Gregorio (9 kms), 10 kms Villamayor de Santiago (9,700 o algo menos) y 10 kms Villa de San Clemente (estos sí homologados). Estas dos últimas pertenecientes al Circuito de Carreras Populares de Cuenca.

Este circuito celebra su 10º temporada y este año cuenta ya con 19 pruebas. Algunas de ellas (Tarancón, Honrubia, Cuenca...) existían con anterioridad a la formación del mismo, aunque no son pocas las que han ido naciendo a medida que iban cayendo las ediciones. Como dato definitorio está su carácter fundamentalmente "veraniego" ya que, aunque comienza a mediados de abril y concluye en septiembre, es a partir de junio cuando las pruebas se celebran semanalmente sin interrupción, casi siempre en sábado por la tarde. No sé si por esta razón, se trata de pruebas de distancias cortas: varias de 10 kms con algunos metros arriba o abajo y otras con distancias que van de los 7 kms al hectómetro. 

La única que no cumple con esta característica es la prueba estrella, la famosa y espectacular CP Hoz del Huécar, que tiene salida y llegada en Cuenca y que se desarrolla por la carretera de este impresionante paraje. Tiene una distancia aproximada de 14,850 kms y este año, para su XXV aniversario, ha reunido a casi 1.500 corredores. Las otras pruebas son mucho más modestas, y pueden congregar entre 330 y 400 corredores. Desde luego, si no hubiera circuito constituido, algunas no existirían y de hacerlo, pues aproximarse a 150 personas sería un éxito mayúsculo para la mayoría de ellas. En Cuenca, Toledo o Ciudad Real he participado en varias carreras que no llegábamos a 100 corredores y que contaban con más de 30 ediciones. Otra forma de ver las cosas. 

La conclusión es que con estos circuitos el atletismo popular se ha ido desarrollando bastante en esta zona. Los hay en Albacete (¡44 carreras!), Cuenca y Ciudad Real. Integrarse en ellos hace que una carrera garantice un número fijo de corredores que jamás tendría sin estarlo; eso sí, tienes una serie de gastos fijos y requerimientos que de otra manera podrías no tener. Pero como idea de crecimiento del atletismo popular, fantástica.

Una carrera de estas distancias se hace tan dura como uno quiera, es decir, depende del ritmo que queramos imponer: más o menos exigente. Como no suelo entrenar ritmos por debajo de 4' el km, cuando en estas carreras lo hago me siento extraño al ir forzando la máquina nada más empezar; eso sí, ninguna secuela muscular. Es más, el sábado tarde se hace la carrera y el domingo por la mañana a rodar sin problema alguno. Más o menos en las 3 carreras he podido rodar al mismo ritmo, 3'50" km sin agonizar en exceso, lo que para ser verano (en Villamayor corrimos a 36º) y mis características no está mal del todo. En esta última, el Gran Fondo de San Clemente, 38'40". 4 minutos menos que el año pasado.

Por cierto, en las dos del Circuito de Cuenca ganó el triatleta conquense José Miguel Pérez, que participará en Londres.

lunes, 11 de junio de 2012

34 kms Corricolari-Aire Libre

Sin apenas tiempo de recuperación desde la terrible paliza del sábado pasado, nos preparábamos para esta nueva carrera de larga distancia. Las revistas Corricolari y Aire Libre  organizaban una nueva edición de la ya clásica prueba 100 kms en 24 horas. Para atraer a más gente, ha ido incrementando las modalidades de participación, que actualmente son: 100 kms individuales, 100 kms por relevos, 100 kms en 24 horas en bicicleta (que debutaba este año) y los 34 kms. 

Esta última, en la que participábamos, coincide con la primera parte del trazado de los 100 y tiene la salida y llegada en la pista de atletismo del C.D. Juan Antonio Samaranch de Colmenar Viejo. Podríamos definirlo como un trail dotado de bastantes cuestas, pero que se desarrolla por vías pecuarias amplias y cuidadas o por caminos fácilmente transitables, casi en su totalidad. Sólo hay zonas en los primeros y últimos kms en los que nos encontramos con zonas de alguna piedra, pero que no representa dificultad técnica alguna.

Nuestra carrera saldrá  de dicho complejo deportivo para enfilar los caminos que nos van acercando a la imponente sierra de Madrid, que en todo momento es nuestra referencia visual. Cuando cruzamos el Manzanares (km 9 aproximadamente) comenzamos una buena subida y la consiguiente bajada e inclinada bajada (alguna caída peligrosa costó a los no acostumbrados) nos acercará al embalse de Santillana y al área recreativa que allí hay. Se sigue rodeando la cancela con otra subida. Aquí se vuelven a repetir unos kms pero en sentido contrario a cómo los habíamos realizado (ahora en descenso) y nos desviamos para en el 24 pasar por Manzanares el Real y volver, con unos kms paralelos a la vía de tren, al lugar de salida. 

La verdad es que el recorrido es ameno, con voluntarios en los cruces que pueden llevar a error y balizado cada cierto tiempo para que no exista margen para ello (nos habían dado también un rutómetro), con avituallamientos cada 5 kms más o menos con agua, plátanos y barritas. Bastante bien organizado todo. Hay que destacar, también, que no se trata de una prueba competitiva: únicamente publican un listado de finishers en cada categoría o modalidad, sin tiempos ni clasificación. En realidad, abunda quien se lo toma en plan senderista sin llegar a correr (tanto los 34 como los 100 kms), quien corre algo y camina la mayor parte, quien corre  todo o casi todo en los 100,etc. cada uno como puede o desea, vamos. Pero sí puede ver, incluso en los 34, mucho senderista o quien corre tímidamente en alguna zona (y quien quiere correr pero no puede y se pone a caminar).

A las 12 de la mañana se daba la salida: los de a pie en la pista y fuera las bicis. La idea es llevar un ritmo tranquilo para ver cómo responden las piernas, pues supone otra paliza. Afortunadamente, hace calor pero asumible y con algo de aire: nada que ver con el infierno del TMT del sábado anterior. Lo de ritmo tranquilo dura 1,5 kms, aproximadamente; pronto, este se convierte en un ritmo animado donde en las zonas de roca debemos ir sorteando a los últimos ciclistas. A partir del primer avituallamiento (km 7,5) se separan los itinerarios de corredores/caminantes y de aquellos, por lo que ya se puede correr más tranquilo. Aquí llamo a orden a unos cuantos corredores que habíamos estado unos kms adelantándonos según vinieran subidas y bajadas: vamos a hacer grupito. 

Un corredor de Tarancón de los 100 (a un ritmo endiablado para la primera vez en la distancia, espero que llegara bien), unos de los 34 y yo comenzamos a charlar sobre carreras. Este último (finisher del Ultra Trail Mont Blanc y que en 20 días tiene una prueba de 120 kms en los Dolomitas) marca el ritmo en las bajadas y yo en las subidas. De esta manera los kms vuelan. Sobre el 18 al amigo de los Dolomitas le llaman por el móvil, por lo que baja mucho el ritmo y lo dejamos atrás. Antes del avituallamiento del 20 reduzco yo el ritmo para "comer", que son las dos de la tarde ya (un manjar en forma de gel gelatinoso) y me tomo mi tiempo para beber agua. El compañero conquense pasa de beber, qué animal, y se escapa. 

Este punto coincide con el km 12 y a partir de aquí nos cruzaremos en un tramo de 4 kms con los últimos corredores o caminantes. Nosotros bajamos y a buen ritmo, y como debemos ir de los primeros, nos van animando continuamente. Yo, al menos, correspondo, por lo que es un tramo divertido; también me doy cuenta de que habíamos subido bastante pero que, al ir hablando, no me enterado. Antes del desvío del 24 vuelvo a coger a mi compañero y volvemos al palique, aunque ahora ya no va tan fino o yo he incrementado la velocidad. El calor ahora sí se nota algo más. Me comprometo a hacerle llevadero este tramo para que luego siga su aventura de los 100 y le voy marcando ritmo en todo momento.

Así que entre unas cosas y otras, ya se avista Colmenar y con ello la meta. Las piernas no sólo no se han quejado sino que el ritmo ha sido alegre. Cuando quedan 2 kms le digo a mi compañero que voy a incrementar el ritmo para terminar; me despido y hago el final bastante vivo. En meta marco 2h53' y, aunque no es competitiva la prueba, me dicen que he llegado el 3º y comienzan a preguntarme sobre la carrera y varias cosas más. La verdad es que una chica de la organización me pregunta, extrañada, si he realizado todo el recorrido, porque me ve como si tal cosa. Si el año que viene puedo estar con la forma actual, creo que intentaré los 100. Ha llegado el momento de tomarme un pequeño descanso; sui generis, pero descanso.






lunes, 4 de junio de 2012

Una temporada en el infierno: I Trans Montesblancos Trail

Estoy en la entrada del pueblo (La Puebla de Alfindén) y en el suelo veo la marca que señaliza el km 50. Y esto todavía no ha terminado. Nos regalan la oportunidad de hacer varios metros de más... y por el mismo precio. Los corredores que van por delante mío se alejan y aunque el último me había hecho alguna seña de que le siga, ni puedo ni debo. Me he prometido a mí mismo (¿a quién mejor?) no "hacer excesos" en carrera, especialmente desde que comprendí (km 32, por poner un ejemplo, quizá antes) que hoy podría haber serias discrepancias entre lo que yo deseara y lo que mi organismo permitiera.


La carrera de 12 kms acaba de salir y vienen lanzados. Casi todos menos los primeros (concentrados al máximo) me animan. No está Santi, no ha podido dejar a Jorge con nadie. Me produce una tremenda rabia, pues le había dicho que intentaría llegar por debajo de las 5h30' para quedarme yo con su hijo y que al menos hiciera esta distancia. Lo he intentado pero no sabía cómo iba a responder el organismo cuando se encuentra cerca del límite: en momentos en los que por encima de la música y de los pensamientos positivos que intento traer a la cabeza siempre se me acababa por representar esa imagen mía postrado en la cama de un maldito hospital (en el que me trataron fabulosamente) y el médico diciéndome que nunca podría correr más. Sí, lo tengo presente aunque ya ha pasado bastante tiempo: 15 meses. Y desde entonces he corrido un par de maratones de montaña y 4 de asfalto, entre otras muchas carreras. Pero en ocasiones, pocas, no dejo de pensar que sufrí una "muerte súbita" en una media maratón y que no me acuerdo de cómo me sentí antes de desfallecer. Ya conté algo en este blog con ocasión de la Media Maratón de Fuencarral, por lo que no volveré a insistir en ello.                   
                                                                            
Veo un  voluntario que para un coche que se acercaba  y me indica por dónde seguir. Ya reconozco que estos eran los primeros metros tras la salida: al fondo está la entrada al campo de fútbol. Entro en este y me emociono, aunque no lloro (no soy "de lágrima fácil" y no creo que tenga nada en el organismo como para hacer efectivo el llanto). Me indican que hay que entrar en el césped, seguir los conos y hacer la recta final sobre la alfombra roja. Varios chiquillos se ponen a ambos lados y veo a Santi que está haciendo alguna fotografía. Paso bajo el arco de meta en 5h31'47" (paro el reloj algo después). No estoy todo lo exultante que debería; bueno, sí lo estoy pero no lo puedo exteriorizar debido al cansancio acumulado. Pero tengo la sonrisa permanente que me delata.

Soy un finisher de la TMT 50 (además, apoteósica para mí, 7ª posición). Pero, ¿cómo he llegado hasta aquí?

¿Qué es la Trans Montesblancos Trail?

Hace unos meses supe de la celebración de esta prueba (por Pepe, "el demonio del norte"). Me puse en contacto con Santi y le dije que qué le parecía, contestándome que  ya estaba inscrito, así que hice lo propio (dorsales 74 y 75). Existían 3 distancias (50, 23 y 12), aunque sólo pensamos en la primera. 

Era una carrera de 50 kms, que se celebraría el sábado 02 de junio, con salida y llegada en la Puebla de Alfindén (al ladito de Zaragoza). No presentaba un perfil duro, pero recogía el espíritu de las carreras en condiciones extremas. Salida a las 13 horas, régimen de autosuficiencia (5 avituallamientos donde te daban una botella de 1 y 1/2 l de agua), en los inicios del desierto de los Monegros. En definitiva, un recorrido sinuoso por una zona prácticamente sin vegetación y dividido en 2 bucles. El primero de 28 kms que finalizaba en la entrada de la localidad y el segundo de 23 kms, que incluía la subida al toro de Alfajarín, que puede verse desde la autovía. Una réplica de este patrimonio nacional es el trofeo finisher.

Perfil Bucle A
Perfil Bucle B
En principio, reservada a 100 corredores por prueba, aunque creo que en la de 23 kms hubo bastantes  más.

Los prolegómenos

Así que, una vez apuntados, fuimos cumpliendo una especie de planning. Rock'n'roll Madrid Marathon, alguna carrera de montaña, varias medias y algún entrenamiento largo, buscando también horas centrales del día para habituarnos en parte a las altas temperaturas. Ahora sé que debería haber llevado una cinta de correr a algún horno de panadero y haberme puesto a correr allí.

El viaje tuvo sus problemas, dada la escasa probabilidad de que Santi (por motivos laborales de su esposa) pudiera venir. La semana anterior me confirmaba que me acompañaría, aunque con pocas posibilidades de correr, pues traería a su hijo. La noche antes se confirmaba este hecho. Si el año que viene Santi dice que vuelve para correr, tendré que acompañarle (quizá esto último lo tenga que editar).

El sábado ponía el despertador un poco pasadas las 5.30 de la mañana, habiendo dormido como un tronco (alguna pastilla por medio, of course) algo menos de 6 horas. A las 7,30 y 140 kms después llegaba a Valdemoro y a las 8 salíamos hacia La Puebla de Alfidén. Con desayuno por el camino incluido, antes de las 12 estábamos allí. El protagonista, como los días antes se había anunciado, iba a ser el calor. Todos sabíamos que es característico de  tipo de pruebas; pero no se esperaba que la temperatura fuera tan elevada, aproximándose peligrosamente a los 40º al sol...no sé cuántos a la sombra, porque el recorrido no albergaba ninguna excepto la de las sombrillas de los puestos de control/avituallamiento (y la de debajo del puente).

La hora de espera pronto se esfumaba entre el cambio de ropa, la recogida del dorsal, los saludos previos (entre ellos al mítico Alberto, "el sombrilla" que llevaba incorporada su propia sombra), las cremas, la última revisión de material.

La carrera

Primer Bucle
                                                                                                     
Algún minutillo por encima de las 13.00 se daba la prueba a la TMT 50. Los primeros kilómetros transcurrían en subida, encontrando en el 2,5 una cuesta realmente dura. Esta primera ascensión continua se extiende hasta el 14,5 aproximadamente, aunque con algún tobogán. La prudencia es la característica principal: se busca un ritmo adecuado que permita ir haciendo kilómetros hasta que el calor haga estragos y esto se convierta en una prueba de "supervivencia". Voy cómodo, adelanto a algún corredor, me vuelven a adelantar... y, así, tomando el pulso a la carrera llego al kilómetro 9, donde está el primer avituallamiento.

Relleno la camel back con la botella de litro y medio y me guardo así como medio litro para beber y echarme una poca por la cabeza. Tomo media barrita, que es algo ya pensado. Otros corredores marchan antes que yo, pero no me importa estar más tiempo en los controles: considero esencial hidratarme y alimentarme bien, se tarde el tiempo que se tarde.

Los kilómetros van cayendo y a altura del km 14,5 comenzamos a bajar. Es un breve respiro, pues seguimos encontrando algún que otro tobogán. Pero ya podemos hacernos una idea de lo que puede hacer el calor. Cerca del 19 llega el segundo avituallamiento: el mismo proceso pero incorporando una pastilla de sales.  La fatiga está presente. Voy unos kilómetros adelantado y siendo adelantado por otro corredor (generalmente según haya o no cuestas, yo voy mejor en estas) e intercambio unas palabras; acabará retirándose, igual que alguno de los que va por delante.

No me importa comenzar a andar cada 10 minutos o así  para beber convenientemente. La verdad es que si en cada control bebo medio litro de agua (con algo del isotónico que había echado en la camel al principio), a los 10 minutos la boca ya está seca y solicitando líquido. Me miro los brazos y veo el tono rojizo que tienen. El calor comienza a producir estragos. Esto hace que, aunque en descenso, se sueñe con llegar al siguiente punto de avituallamiento para tener algo de sombra.  Es el decisivo desde el punto de vista mental, porque está a comienzos del pueblo y la cabeza puede pensar que lo mejor es recorrer andando el kilómetro que hay desde aquí a la salida/meta y zambullirse en la piscina.

Debajo de un puente está el avituallamiento. Paro, me refresco, converso con los voluntarios. Un gel, sales, bastante agua. Decido no quedarme mucho a la sombra por lo que pueda pasar, así que pronto me pongo a andar para que el cuerpo vaya digiriendo lo que acabo de introducirle. Empiezan a gritarme, me quito los auriculares y es que llevo la mochila abierta. Compruebo que no se me ha caído nada y sigo. Parece que se han dado cuenta de que no voy como una rosa. "Sólo" quedan 23 kms.

Segundo Bucle

Tomo un camino desde el que se ve el toro al que hay que subir. El camino es un verdadero suplicio, con el sol en su máximo esplendor (son las 4 de la tarde). Además, comienzan las rampas más duras del recorrido, donde debes vigilar no escurrirte. Finalmente encaro los últimos 100 mts de subida al toro. Después, el camino serpentea hasta que se llega a un castillo (o así lo llama un corredor de la zona) que corona el pueblo de Alfajarín. De este se baja por unas escaleras y en medio de ellas está el 4º avituallamiento. Hay un chaval con una manguera: primera vez que me salvan esta tarde. Le digo que "el servicio sea completo" y me empapa mientras abro la camel para repostar. Intento tomar una barrita pero no hay manera de que el cuerpo la pueda digerir; ya ha dicho no a los sólidos. Tiro la bola que he amasado y tomo un gel y más sales.

Me despido con tristeza de los fantásticos voluntarios y, por supuesto, de la sombra y de la manguera de agua. A los 5 minutos el cuerpo pide líquidos de manera intensa: a pesar de todo lo que estoy bebiendo la deshidratación amenaza. Para evitarla, además de beber todo lo que pueda, en las rampas más duras decido andar para no vaciarme del todo: lo he visto a algún corredor que me ha adelantado. Desde este control nos esperan 10 kms de continua subida, sin pendientes excesivas pero subida al fin y al cabo y el cuerpo no está para muchas alegrías.
                                                                                                        
Y aquí vendrá la segunda ayuda, la segunda vez que me salvan en el día de hoy ( a mí y a todos). Una tormenta parece acercarse, por lo que se comienza a tapar el sol. Quizá sólo sean 5-6º lo que baja la temperatura, pero se me hace un mundo. Poco después comenzarán a caer unas gotas (por la noche descargará bien la tormenta) que logran cambiar el panorama. Eso sí, a veces el sol vuelve a aparecer y te deja casi sin poder moverte, pero no tarda en nublarse otra vez. Lo peor ha pasado y vuelvo a ser consciente de que voy a acabar y en buen estado.

En el km 42 llega el último avituallamiento. Vuelvo a rellenar, bebo bastante, me quedo un tiempo conversando con los chicos y chicas que allí hay. Me comentan que sólo quedan 8 kms en bajada (sí, de esas bajadas que te dibujan como el paraíso y con repechos que te destrozan). Entre el perfil favorable y las nuevas gotas que caen, estos kms se hacen más llevaderos, aunque los toboganes me recuerdan que llevo más de 45 kms. Aquí me pasará un grupito de corredores (conocedores del terreno) que vienen terriblemente fuertes. Ni me inmuto. No voy a hacer tonterías a estas alturas y estoy más que satisfecho.

Estoy en la entrada del pueblo (La Puebla de Alfindén) y en el suelo veo la marca que señaliza el km 50... o es el calor o esto creo que ya lo he contado.

Epílogo

La TMT  es una prueba organizada por y para corredores. La atención al corredor, la continua comunicación con él ha sido la nota predominante. Espero que Alfonso y Héctor, los organizadores, hayan quedado con ganas de darle continuidad y que estén de satisfechos como (casi) todos los participantes. Como en todas las pruebas puede haber mejoras pero considero que la base es extraordinaria. ¿Quejas? Nada que no tenga que ver con un imposible termostato natural.
                                                                                                            
Por supuesto agradecerles a ellos la organización de la carrera. A los voluntarios los apoyos y la simpatía que derrocharon. A Alberto, el sombrilla, (a quien le cojo alguna foto) y Maite la agradable conversación, así como a Héctor, al que deseo que este año o el que viene "le permitan" organizar el maratón de Murcia y al que , como le dije, acudiré (y al de pista en Ceutí). Y a Santi y a Jorge por el apoyo de todo tipo; con Santi el sábado que viene afrontaré los 34 kms de Corricolari-Aire Libre.

A nivel personal, prueba más que superada. El cuerpo ha resistido bien ante una carrera de estas características (por supuesto, todo radica en el entreno), lo que deja la puerta abierta a futuros retos. Sinceramente, creo que voy a más y si todavía quedaban algunas dudas en mi mente creo que las he despejado: aunque siempre debo andar con cuidado, lo que me lleva "a no forzar" dentro de lo que suponen carreras de este tipo. Es decir, dentro de las más absoluta locura mantener una buena dosis de lucidez.






lunes, 28 de mayo de 2012

XXXIV Media Maratón de Coslada

Ha costado, pero Coslada un año más ha sacado adelante su media maratón, una prueba veterana que cumplía su edición nº 34. Así que seré indulgente y no me quejaré de nada. Bueno, sólo podría quejarme del circuito, pero no lo voy a hacer. En 2003 ya la había corrido (cómo pasa el tiempo...) en lo que constituía mi segunda media, así que recordaba los continuos toboganes que siempre la han caracterizado. Sin embargo, no recordaba que además hubiera dos cuestas tan exigentes como las que me he encontrado; creo que han cambiado el recorrido desde entonces. Pero he prometido no quejarme...

La crisis "ya casi eterna" que vivimos ha hecho desaparecer diferentes carreras, algunas significativas. Pero también aparecen nuevas constantemente, lo que puede resultar paradójico; aunque quizá no extraño si miramos el incremento de corredores.  Las que se basaban principalmente en aportaciones públicas lo han pasado fatal (y eran muchas); pero hay que buscar nuevas ideas, poner en marcha medidas: algún euro que subo a la inscripción (aunque sin pasarse), desaparecen premios en metálico (adiós marroquíes con marcas estratosféricas), que mengüe un poco la bolsa del corredor... y mucha ilusión y trabajo de los que organizan esas carreras.

Existe últimamente una tendencia a considerar a los organizadores de una prueba como aprovechados que buscan obtener ganancias a costa de "nuestra afición". Esto quizá pueda aplicarse a un número escaso de carreras o a alguna empresa de celebración de eventos deportivos (no son ONG's), pero en la mayoría de los casos esa opinión dista de corresponderse con la realidad. En la organización de cualquiera de estos eventos hay mucho más: hace unos meses, tras cruzar la línea de meta, hablé con uno de los organizadores veteranos de una prueba que había pasado por múltiples problemas para salir adelante y le di las gracias por su esfuerzo y empeño en sacarla adelante. No pudo evitar las lágrimas. Un hombre de más de 60 años llorando ante mí por el simple hecho de haberle agradecido su trabajo en la sombra.
Foto de la salida: primer tobogán

La MM de Coslada ha vivido algo similar. Que yo recuerde, se celebraba en marzo y nunca había tenido mucho tirón. Por el recorrido y por coincidir en tiempo con otras carreras más frecuentadas para ir preparando Mapoma (ahora Rock'n'Roll Maratón). Este año, por la red empezó a circular el rumor de que no se celebraba. La carrera venía siendo organizada por el Ayto. con la colaboración de la Unión Atlética Coslada (o, al menos, eso se me explicó). Creo que en abril se anunció que finalmente sí se iba a realizar: el club era ahora el que se hacía cargo y el que pasaba a colaborar era el Consistorio. Se retrasaba la fecha hasta finales de mayo para dar un poco de tiempo.

Así llegábamos al día de hoy. Quizá por estos problemas, quizá por la fecha tardía (algunos agradeceríamos que hubiera todos los meses carreras para elegir) o por el duro perfil que ahuyenta a los buscadores de marca... 350 corredores. Y eso que era el campeonato de Madrid por clubes absoluto e individual de veteranos. Como (casi) siempre: si la mitad de la gente que ha criticado se hubiera acercado hoy a correr... creo que la organización lo merecía: muchísima policía controlando bien el tráfico, muchísimos voluntarios, meta junto a pabellón con fisioterapia y duchas, buen avituallamiento final, etc.
Altimetría de la prueba

Coslada es una ciudad dormitorio, así que no se puede esperar mucho del recorrido en cuanto a atractivo; otras localidades similares pueden vender un circuito rápido (tipo Getafe), pero aquí sería imposible. El actual lo podemos dividir en 3 partes de unos 7 kms. La primera recorre el centro de la localidad; al paso por la zona de salida/meta nos alejamos para pasar por una zona de más reciente creación  y, al volver a pasar por ese punto  repetimos la primera parte. Como ejemplo, la carrera comienza 100 mts en descenso, subes otros tantos, bajas 50, subes 100 más y a descender 150 (primer medio kilómetro) para desde ahí afrontar 600 de subida. Llano, llano... no sé si llega a haber más de 200 mts seguidos. Y no estoy exagerando. Es todo así, un continuo tobogán. En el segundo sector, como dije al principio, se concentran 2 cuestas exigentes: la primera pasado el km 7 y la segunda tras el avituallamiento del 10 (y que con dos pequeños descansos tiene una longitud de unos 1.300 mts). Y a continuación un descenso de más de1 km para recuperar. Y el resto toboganes. Recuerdo que hace dos semanas fue lo mismo pero en trail en San Martín de Valdeiglesias. 

Es una descripción, no una queja. La organización había puesto temprano la salida, a las 9 de la mañana. Un acierto, porque aunque no ha sido un día especialmente caluroso sí hemos superado pronto los 20 grados. Por contra, tocaba madrugar. Mi "organismo-despertador" hace que esté alerta antes de que suene cualquier alarma, así que la primera vez que abro los ojos miro el reloj y... las 4:15. Ya no me vuelvo a dormir y poco después de las 5:00 me levanto. Un té y antes de las 6 en marcha, con previo paso por Valdemoro para recoger el dorsal que tiene Santi.

En cuanto a mi carrera, pues rápida para mis posibilidades pero cómoda; o cómoda pero ligera. El sábado están los 50 kms del ultra-trail y no es cuestión de forzar. Pero ya que hemos venido, que tampoco sea un paseo. Así que voy controlando en los primeros kms, me encuentro bastante bien en las subidas fuertes y en el 12 o así dejo de mirar el reloj, aunque sé que voy bastante bien porque no me pasa nadie y yo de vez en cuando rebaso a algún corredor. Llego sin forzar en exceso (las últimas cuestas km 20 y una más llevadera que acaba en el 21 ya se notan) marcando 1h27'49" netos. Muy aceptable para el recorrido que es. Como hay 2 clasificaciones, una para los del campeonato (sobre 50 personas) y otra para el resto (250 aproximadamente), en esta última quedo en el puesto 17. Anecdótico. Por cierto, para el circuito que es no se debería cerrar el control en 2h15'.

Como siempre que hago alguna carrera antes de un maratón (en este caso 50 kms), debería habérmela tomado con más tranquilidad. No sé si acabaré pagándolo, pero confianza sí me da. Como había poca gente: ducha, masaje (con un fisio que se venga de las maldades que le pudiera haber hecho en otra vida) y 160 kms de vuelta para comer en casa. Espero que esta prueba siga disputándose y que la gente se anime a venir hasta aquí. Quizá deberían venderla como una de las más duras (San Lorenzo de El Escorial lo hace así y es a mediados de junio) o incluir otra distancia más corta paralela. La opción de que la crisis se disipe de una vez por todas la veo, desgraciadamente, más difícil...