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lunes, 16 de abril de 2012

Rumbo al Maratón de Madrid: CP del Porvenir

Entramos en semana de maratón. Será mi carrera nº 25 sobre la distancia (22 de asfalto y 2 de montaña hasta la fecha) y la sexta vez que recorra las calles de Madrid. Esta vez tiene nuevo nombre e imagen (Rock'n'Roll Madrid Marathon) pero el recorrido viene a ser el mismo, ya asentada la meta en Retiro que sustituye a la que se producía en plena Castellana (aunque con anterioridad a esta ya había acabado en el famoso parque madrileño). Y los que nos hemos enfrentado a ella en varias ocasiones ya conocemos la dureza del trazado, sus toboganes y en especial esos últimos kms que te hacen enunciar el generalmente incumplido nevermore con más fuerza que en la mayor parte de los maratones de asfalto. De los que he corrido, quizá se llevara la palma por concentrar la dureza en esa parte final, aunque Bruselas y Nápoles tampoco eran "demasiado llanos".

Sí, los planes siempre recomiendan no hacer demasiados esfuerzos los 10 días antes o así, rodar tranquilo, bajar kilometraje y demás aspectos juiciosos. Pero considero que es para los que corren sus primeros maratones, los que quieren dar lo mejor de sí o, simplemente, para personas sensatas. Como no cumplo ninguna de estas tres premisas, ayer nos fuimos a la CP del Porvenir, que celebraba su edición nº 24. En realidad podría catalogarse como de razonable la elección, pues había barajado la posibilidad de hacer la Media Maratón de Valdemoro o la de Toledo y no en pocas ocasiones he hecho esta distancia antes de una maratón. Pero esta vez, elegimos otra distancia, más que nada por la proximidad a casa después de 3 fines de semana consecutivos haciendo más de 200 kilómetros para llegar al lugar de la prueba.

La CP del Porvenir consta de algo más de 12 kilómetros (12,250 o poco más ) y se corre en Alcázar de San Juan, a 10 kms de donde vivo; así da gusto. El Porvenir es un barrio de la localidad, que es el que la organiza a través del club de atletismo del mismo nombre. Imagino que comenzaría como parte de las fiestas del Barrio y ha ido creciendo con los tiempos y con el tirón que el mundo del corredor popular está experimentando (para bien y para mal, porque la tontería cada vez es mayor). Integrada en el circuito de CP de Ciudad Real, ayer creo que contó con más de 800 participantes (y participantas, no se nos enfade la ex-ministra). Qué pensarán los que vieron sus primeros pasos...

Era mi segunda participación en esta prueba, la primera hace 3 años y curiosamente (siempre suele ser a mediados de abril) antes de que hiciera mi última aparición en MAPOMA. La verdad es que es una sencilla carrera que me gusta. Partes del barrio y haces algún kilómetro hasta entrar en el centro de la localidad, allí das dos vueltas más o menos idénticas y el último kms y algo te devuelve al lugar de la salida por otro lugar distinto al del inicio. Casi todo llano menos una cuesta que se sube 2 veces y la principal arteria del pueblo que se baja otras dos. La sensatez se acabó nada más salir, pues cogí un ritmo ligero que, aunque sin ser agobiante en ningún momento, sí fue superior a lo recomendable. Posiblemente se pague en el maratón antes o después (o eso dicen los expertos y les creo), aunque el hecho de tomar el domingo los 42,195 kms sin ningún tipo de pretensión y como "entrenamiento largo" para el Ultra Trail de Junio, debería ayudar a no sufrir en exceso. 47'33" o, lo que es lo mismo, 3'53" por km, en meta.

Por cierto, una de las carreras en las que más se puede recortar a base de subirse por las aceras, hacer rotondas rectas, no respetar el giro de ninguna curva... como corredor, lo que vi ayer al 95% de la gente (quizá sólo se produjo en la gente que observé, lo que dudo y mucho) me parece realmente VERGONZOSO. Y no hablo de atajar 2-3 metros por inercia; estoy hablando de un grupo numeroso que en la primera curva que encontramos, km 1, se va unos metros a la derecha para poder hacer 20-25 menos. O tener que llegar hasta donde hay un voluntario para girar y llegas tú solo porque los demás han hecho el giro antes. Y me da igual que por eso (que puedan ser en el total de la carrera los metros que sean, ayer por encima de 150 seguros) llegue gente delante de mí; lo que no llego a comprender es por qué un montón de gente que se junta a hacer una prueba de larga distancia busca hacer no tanta distancia. "Es que así haces menos metros", "te cansas menos", "segundos que ganas", "lo hacen todos"... No sé, quizá es que soy "corto de entendederas"; lo mismo me pasa con la Monarquía, me explican las supuestas ventajas y tampoco las comprendo. Y más ahora que esa de "es que dan una grandísima imagen" no cala demasiado.

Lo mejor, el (breve) viaje y conversación con Ray y los kilómetros compartidos con Ángel Herencia. Llegó a mi posición en la subida y los últimos km los hicimos juntos (con otro Ángel, y conocido, también compartí algunos kilómetros... sin saber que era él. Me hago mayor). Una máquina, el chaval. Por lo tanto, todo preparado para la nueva cita maratoniana del Domingo. Sobre el maratón y algunos aspectos publicaremos alguna otra entrada esta semana.

lunes, 2 de abril de 2012

Una prueba con encanto: Subida al Piélago

Domingo 1 de abril, Domingo de Ramos. En la zona centro, la atención del mundo del corredor popular se centra en la cada vez más populosa Media Maratón de Madrid. Hace ya 8 años que participé por segunda y última vez, por lo que uno de estos volveré a estar en la salida; además, ahora termina en el Retiro y cuando yo la corría lo hacía en el estadio de Vallehermoso. Sin embargo, y aunque se encontraba más retirado y la carrera contaba con menor kilometraje, había decidido correr el Cross Subida al Piélago. Esta fantástica carrera se celebra en San Vicente de Hinojosa (Toledo), localidad que cuenta con algo menos de 500 habitantes y que se encuentra situada a unos 25 de kms de Talavera de la Reina, en plena comarca de la Sierra de San Vicente.

La carrera consta de unos 13,5 kms oficiales; algo menos según mi GPS, aunque el discurrir casi todo entre árboles puede dificultar la recepción de los satélites. Es un recorrido que combina asfalto (hormigón vertido de manera irregular, más bien) y tierra y que parte del centro del pequeño pueblo y sube hasta la montaña cercana del cual toma el nombre. Realmente, no llega a lo alto de la montaña: cuando se comienza el sendero que nos llevaría hasta la cima giramos y volvemos sobre nuestros mismos pasos, deshaciendo lo andado (o corrido) para, por el mismo camino, volver a la plaza. Es decir, lo que subimos lo bajamos. Y esto representa sobre 600 metros de desnivel; más o menos un 10% de media, aunque haya falsos descansos, una mini-bajada (que luego es subida) y rampas al 20%.

¿Cómo puede organizar una carrera así un pueblo tan pequeño? No lo sé. Bueno, es fácil: con mucha dedicación e ilusión.  Y lo debemos a la asociación cultura Villa de Hinojosa,  motor de una prueba que también sirve para conmemorar la proclamación como villa independiente de la localidad de Castillo de Bayuela, de la que dependía. Esta edición cumplía ya 23 añitos... y sigue siendo gratuita, una de las razones por las que voluntariamente se ha salido del calendario de la Federación (o mafia del atletismo español). En localidades minúsculas como esta todo el pueblo ayuda, colabora, presencia la prueba y está orgulloso de ella. Por ejemplo, al llegar bastante tiempo antes, decido tomar un café. El camarero inicia una conversación preguntándome si es la primera vez que voy a correrla, me dice que es muy dura, que me lo tome con tranquilidad, etc.  su hija se une a la conversación, también opina, me preguntan de dónde soy, me desean suerte y me despiden con un sonoro "seguro que te gusta y vuelves". O, también, tras finalizar paso ante un grupo de ancianos que han llevado sus sillas para colocarse y no perder detalle y comienzan a felicitarme como si viniera con una medalla olímpica de Londres. Una cosa y otra, singularidad/dureza de la prueba y pueblo pequeño volcado con ella, hacen de esta carrera un evento especial. Para mi gusto le faltarían 10-12 kms más, pero eso es otra historia.

A las 11,30 y con unos más que desafiantes 20 º de temperatura, unas 230 personas tomábamos la salida. Mi objetivo era calibrar las molestias articulares de las dos últimas semanas, por un lado; por el otro, conseguir hacer todo el recorrido corriendo y no convertir la carrera en una  "romería", pues este tipo de pruebas se prestan a ello: ahora ando, ahora me paro, ahora sigo corriendo, ando otra vez... e, incluso, voy a miccionar y no micciono, lo dejo para más tarde, ay que se me carga el gemelo, me pongo a estirar y demás "pseudo-estrategias físico-psicológicas" en las que incurrimos cuando hemos equivocado el ritmo o, directamente, nos presentamos en una prueba para la que no estamos preparados.

Pistoletazo de salida (Creedence Clearwater Revival en el MP3 para acompañarme), 20 metros para salir de la plaza y se inicia la subida con rampas exigentes. Al salir del pueblo la pendiente se suaviza y esta será la constante del ascenso: zonas duras, otras algo más asumibles  y algún que otro breve falso llano que es recibido con alivio. Tras unos 500 mts algo incómodos, pronto cada uno coge su ritmo y no hay problemas "de espacio". Antes de llegar al km 2 voy pasando a gente que ya se ha puesto a andar: por supuesto, no entiendo que hacían colocados en primera línea de salida. Voy subiendo a ritmo regular, salvando una tras otra las diferentes rampas duras y recuperando en las más llevaderas. Antes del km 4, aproximadamente,  hay una breve bajada que permite darse un respiro: será prácticamente el último de toda la subida. A medida que asciendo adelanto a gente y a pesar de que todos a los que paso hacen algún tramo andando (alguno para, luego se pone a correr a a toda velocidad para parar más adelante y así), psicológicamente tengo la fuerza suficiente para no dejar de correr, fuerza que en estos casos debe acompañar inexorablemente a la física.

Logro llegar al final de la subida sin parar de correr en ningún momento y en un tiempo aproximado de 38 minutos. Ahora sólo queda bajar. Pronto me pasan un par de corredores y me temo que aquí ocurrirá lo mismo que en las carreras de montaña, que no hacen sino pasarme corredores; pero no, pronto logro acercarme y bajamos juntos y a gran ritmo, poco más de 3 minutos el km. El miedo que tengo a las bajadas de montaña aquí parece no acompañarme, y las articulaciones no dan señales de queja, a pesar de lo irregular del firme, por lo que decido descender al tope de mis posibilidades, ya con la idea de rondar la hora en meta, tiempo que consideraba casi inalcanzable. El descanso citado en la subida, ahora es una cuesta de unos 200 mts que te destroza el ritmo; como voy fuerte, adelanto aquí a los dos que me habían pasado y a otro más y esa será la inamovible posición hasta el final de la carrera.

Al vislumbrar el pueblo, aparecen grupitos de gente animando. El último km es en la localidad y todo el mundo ha salido a las puertas para recibirnos. La entrada, en la plaza repleta de lugareños y acompañantes de corredores, y con el speaker anunciando nombre y localidad de cada uno de los finishers, la verdad es que es de las que no se olvidan. Como toda la carrera en sí. Termino con un tiempo oficioso de 58'42" y sabiendo que esta carrera "estoy obligado" a hacerla de nuevo (aunque no creo que se den las condiciones para volver a hacer este crono).

Por supuesto, CCR para acompañar.

lunes, 5 de marzo de 2012

V Carrera Urbana de Ciudad Real

Una semana después de Espadán, y como esta carrera no la tenía en la colección, junto a unos amiguetes me he ido hasta Ciudad Real para participar en una prueba de 10 kms. La pesadez de piernas remitió el viernes y con una prueba de estas características muscularmente no se sufre en exceso; no está el organismo como para hacer los tiempos que se podrían hacer dentro de 2 semanas, por ejemplo, pero tras una semana de recuperación (con hoy, poco más de 60 kms) puede venir bien ir corriendo a un ritmo ligero.

Además, así completaba el póker de distancias en esta localidad. Aquí, como carrera más significativa, se celebra el Maratón Popular de Castilla la Mancha (único maratón que se celebra en esta CCAA), que en octubre pasado llegaba a la 16ª edición (en celebración con la vecina Miguelturra, todo hay que decirlo) y que esperamos que siga saliendo hacia adelante. En mis comienzos maratonianos lo completé en 3 ocasiones. Además, en octubre pasado los 42,195 kms vinieron acompañados de una media maratón, pudiendo elegirse entre ambas distancias. Para próximas ediciones me apunto esta nueva prueba.

También es el punto de partida (y de los primeros 5 kms) de la MM decana de la comunidad y la tercera en antigüedad de España: la media Ciudad Real-Torralba, que en septiembre pasado culminaba la XXXIV edición. Junto a esta, el día final de año celebran la Carrera del Pavo (http://elhombremirandoalsudeste.blogspot.com/2012/01/de-san-silvestres-y-otras-carreras.html), que todavía cuenta con más ediciones: 38. Es decir, los clubes de la ciudad, Club Maratón Quinto Aliento y Ala 14 (conozco a estos dos e ignoro si hay más), se mueven. No todas las capitales de provincia como esta, con 75.000 personas aproximadamente, pueden presumir de abarcar todas las distancias populares.

La carrera urbana de Ciudad Real es una prueba en progresión, como casi todas, en la cual este año se anunciaban casi 1.350 participantes, aunque registrados en meta aparecen 1254. Esto la puede colocar en el TOP-5 de pruebas de Castilla la Mancha, donde compartiría honores (según datos de 2011):

Media maratón de Almansa:                                 3.883 llegados a meta

San Silvestre Popular Toledana:                           2.604 llegados a meta

Media Maratón de Albacete:                                 2.479 llegados a meta

Carrera Popular Hoz del Huécar (Cuenca):        1.210 llegados a meta

A estas hay que añadir la San Silvestre de Albacete, de 6 kms, que en 2011 sacó a la venta (colaboración con ONG's o similares) 3.000 dorsales y que contó con otras 800 personas o así corriendo sin él. Mucha gente andando más que corriendo, acontecimiento lúdico más que deportivo, que se puede incluir o no en esta relación. Son las que se me ocurren ahora (he mirado resultados, claro está), no creo que haya más populosas pero podría ser.

Como dato curioso, las medias maratones de Albacete y Almansa se celebran con 5 días entre ellas: un domingo y el sábado siguiente de Mayo. Por otra parte, ruego encarecidamente acudir algún año (o acercarse todos o, al menos, esporádicamente) a la excelente carrera conquense.

Sobre la carrera, poco que decir. Salida en las afueras del pabellón y llegada en la pista de atletismo del mismo, tras hacer unos primeros kms por la zona universitaria y después recorrer el centro de la ciudad (CR no es una localidad "especialmente bella"). Alguna mínima subida y bajada, y destacar las rachas de viento que cuando soplaban en contra se hacían notar. La salida se produce en calle ancha y sólo hay cierto embotellamiento en los primeros giros, provocados como casi siempre por el afán de los corredores de colocarnos mucho más delante de lo que se corresponde con los tiempos que hacemos. Poco después (al menos desde mi situación) se puede correr bien, así que intentamos ser regulares y marcar los kms por debajo de 4' con la esperanza de que el cuerpo aguante. Como casi siempre, me paso la carrera adelantando a gente que ha salido más fuerte de lo que debería y siendo prácticamente el único que hace los giros como se corresponde y no se sube por las aceras para acortar.

Aunque las piernas no se quejan en exceso de las más de 5 horas del domingo pasado, tampoco están (lógicamente) tan fluidas como otras veces, así que decido mantener un ritmo vivo pero asumible. Como dato curioso, delante de mí va un grupito en el que debe correr el padre de un joven que le acompaña con patines; un miembro de Protección Civil, al verlo, toca el silbato, se acerca a él y le conmina a apartarse. Aplaudo: es un peligro. Igual que bicicletas, etc. recuerdo la molestia de, por ejemplo, el maratón de Castellón. Cosas como esta deberían darse más a menudo. Con una par de cosas como esta, pronto A estas alturas, una carrera de 10 kms te hace esforzarte por el ritmo que te impones, pero cuando te das cuenta ya se ha acabado. Así que entro en la pista de atletismo y marco, según mi cronómetro, 38'53". Recuperación inmediata, ducha y a la hora de comer en casa. Habría que hacer más carreras de distancias cortas...

lunes, 9 de enero de 2012

Carretera y manta: XX CP Ruta Carlos III-Ciudad del Sol

Para la primera carrera del año nos hemos ido a la provincia de Sevilla, entre esta ciudad y Córdoba. El hecho de que no haya casi carreras en la zona centro ( y menos distancias elevadas en los comienzos del año), la idea de buscar una especie de test para Marrakech (sólo quedan 3 semanas), la atrayente y singular distancia (25,600 kms) y correr en una provincia en la que todavía no lo había hecho, se mezclaron para que esta Ruta Carlos III-Ciudad del Sol fuera la elegida. Y ha sido una buena elección.


La prueba tiene la salida en la localidad de La Luisiana y sigue el curso de la carretera SE-9104, desde allí a Écija, desviándose únicamente para el paso por las pequeñas localidades de El Campillo (km 4) y Cañada Rosal (km 10). Podríamos encuadrarla en ese grupo de carreras "lineales" (salida y meta en lugares diferentes separados por una distancia similar a la que tiene la carrera) cuyo ejemplo más significativo es el Maratón de Boston que, por cierto, es mi gran objetivo para 2013; pero esa es otra historia. Entre las que he corrido y que participan de esas características puedo citar la tercera media maratón más antigua de España en la actualidad, la Ciudad Real-Torralba, o el Maratón de Venecia.

 El fin de semana comenzaba el sábado sobre las 7,30 de la mañana. 3 kms muy lentos por eso del streak runner (153 días seguidos acumulo ya), ducha y rumbo a Córdoba, donde poco después de las 12 llegaba. Allí habia quedado con un miembro del foro de carreraspopulares.com, Blankiverde (Kike) que me hizo de perfecto anfitrión: paseo por todo el centro de la ciudad, comida en un italiano para cargarnos de hidratos, café en la Plaza de la Corredera. Tras dejarlo de compras con su señora, embarazada de 6 meses, me desplazaba ya de noche a La Carlota, donde estaba el Hotel.
El domingo por la mañana, llegaba poco después de las 9 a Écija, donde aparcaba cerca de la meta y cogía un autobús que llevaba a la localidad de La Luisiana, donde se hallaba la salida. Unos 1.300 corredores en un día soleado (16-17 grados a mediodía) aunque con un poco viento que toda la prueba sopló de cara. A las 11 se daba el pistoletazo y pronto salíamos de esta localidad para tomar la carretera; por cierto, felicitaciones a la organización, completamente cerrada al tráfico. Por lo tanto, desde un primer momento se puede correr bien.

Fiel a mi estilo, paso de grupos y corro por sensaciones; quizá hoy no fuera lo más recomendable por el viento desfavorable, pero es la costumbre. Los pasos por las localidades intermedias amenizan el recorrido, pues son muchos los vecinos que han salido a ver la carrera y aplauden de lo lindo. Tras salir de la segunda de ellas, Cañada Rosal, quedan ¡15 kms! Es la gran "trampa" de esta distancia; además, sabes que si tomas el ritmo más o menos de una media maratón, puedes pinchar los últimos kms. Por eso, he preferido ser un poco reservón. A partir del km 17 decido que estoy bastante bien e incremento un poco el ritmo, aunque sigo sin ver Écija. Si por alguna causa no vas bien del todo, este tramo de 12 kms entre poblaciones se hará eterno.

Écija, metida en un valle que hace que en verano haga un calor espantoso, comienza a verse en torno al 20, y en el 21 casi llegamos a sus puertas (el km 21,097, la media maratón, la paso un poco por encima de 1h27'). Comienza aquí una fuerta bajada y cuando entras en sus calles... el horror: adoquín. Pero un adoquín grande, irregular, terriblemente incómodo; una tortura para pies y piernas a estas alturas que no puede ni contrarrestarse con la numerosa gente que ha salido a la calle en esta mañana "cuasi" primaveral y que no deja de animar con su típico gracejo andaluz. Estos últimos más de 3 kms se hacen durísimos e inacabables, aunque todo pasa y llego a meta bastante entero y marcando 1h45'10" oficiales.

Recojo los obsequios (camiseta, trofeo para todos y bolsa de avituallamiento muy completa; excelente para una prueba de 11 euros, por lo que algunos deberían aprender), me ducho, busco y me despido de Kike y rápidamente me dispongo a recorrer los 360 kms hasta casa. Ha sido una buena experiencia esta carrera y parece que tras Castellón y las fiestas mantengo un buen estado de forma, para mis posibilidades, con vistas al maratón de dentro de 20 días (aunque nos lo tomaremos con más tranquilidad que el anterior).

lunes, 2 de enero de 2012

De San Silvestres y otras carreras

Cuando se acerca la Navidad, comienzan a proliferar carreras de distancias cortas que culminan con las que se celebran el día 31: unas, las más famosas, se conocen con el nombre del patrón del día (San Silvestre) y otras como Carreras del Pavo. Aunque ya este animal ha sido sustituido por otros en la mayoría de las mesas la última noche del año.

El boom de las carreras populares, unido al carácter festivo de este tipo de pruebas, ha hecho que este tipo de eventos se extienda hasta límites insospechados hace una década y cuenten con participantes que no se ponen un dorsal en otra ocasión (y algunos ni salen a correr). Cada año aparecen nuevas localidades que el día 31 organizan su carrerita. Algunas de ellas, ante la saturación de pruebas el mismo día optan por fechas anteriores; no son San Silvestres en sentido estricto, pero así suelen denominarse. De hecho, en el lenguaje del corredor popular, toda carrera a partir del 18 de diciembre puede ser catalogada como tal. Yo, la verdad, es que soy purista; también me horroriza cuando alguien me habla de un maratón de 10 kms y esas cosas.

De todas ellas, de todas las San Silvestres, destacan sobre dos. Primero, la de Sao Paulo, por ser la originaria. Se celebró por primera vez en 1924 y trataba de ser una réplica de algunas carreras europeas (especialmente en Francia) que se celebraban la última noche del año y en la que se portaban antorchas. Actualmente tiene una distancia de 15 kilómetros y congrega cerca de 20.000 personas (unas 18.000 en 2010).

El otro gran nombre es la San Silvestre Vallecana. La internacional data de 1964 y a esta se le unió la popular, que este año ha llegado a su edición nº 34. Como sabemos, destaca por su marcado carácter popular, donde los dorsales desaparecen pronto; este año han salido unos 38.000 a la venta y se han agotado en 3 días. Sin embargo, 31.486 aparecen como finishers e incontables corren sin dorsal, porque se han quedado sin él o por su afición a beneficiarse de los demás.

Esto convierte a la SS Vallecana Popular en la segunda carrera más populosa de España, por detrás de la Cursa de El Corte Inglés, que este año ha convocado a más de 58.000 personas para recorrer 10,766 kms por las calles de Barcelona. Excepcionalmente, en 1994 se concentraron en esta carrera casi 110.000 personas, aunque ni mucho menos todas terminaron (se intentaba batir el récord mundial de participación). Este récord ahora lo ostenta una carrera en la capital de Filipinas, Manila, con 160.000 participantes y 116.086 finishers para una ditancia a elegir entre 10, 5 y 3 kms y que se hizo el año pasado para conmemorar el 10-10-10 como fecha.

Quitando estas carreras o ediciones puntuales, en el ránking de carreras más populosas el puesto de honor se lo lleva una prueba que se celebra en Sydney y cuyo nombre es Sun-Herald City2Surf , de 14 kms, más de 86.000 inscripciones y 68.930 llegados a meta este año. En esos primeros puestos también se encuentra la JP Morgan Chase Corporate Challenge (Frankfurt, 3,5 millas, 65.000 llegados en 2008) o la Peachtree Road Race que se celebra el 4 de julio en Atlanta (sobre 55.000). Ya que estamos, decir que los medios maratones con más corredores son el Great North Run en Inglaterra y el de Göteborg, ambos con una participación por encima de las 50.000 personas. El primer maratón es el de NY, que el año pasado se propuso tener más de 45.000 corredores que concluyeran la carrera.

La verdad es que nunca me ha gustado correr en carreras tan populosas, especialmente en una distancia relativamente corta como los 10 kms; por eso nunca me ha llamado la atención la carrera vallecana. Tampoco me gusta demasiado hacer carreras de distancias cortas. Pero como por estas fechas no hay otra cosa, el día 24 hice una de 6 kms en Lillo. Y para despedir el año, por novedad y cercanía geográfica, he optado por hacer dos carreras este día: en Ciudad Real y en Toledo.

Por la mañana se celebraba la XXXVIII (casi nada) edición de la Carrera del Pavo en Ciudad Real, organizada por la Federación de Atletismo de Castilla la Mancha y de carácter gratuito. El recorrido está compuesto por 3 vueltas a un circuito de poco más de 2.200 metros en el parque Gasset y aledaños, junto a la sede del organismo, y contaba con pruebas para categorías inferiores. En la de séniors y veteranos, unas 350 personas de todos los niveles: muy populares pero, también, un numeroso grupo de vinculados a la Federación que daban un nivel elevadísimo a la prueba (4 atletas que han sido mundialistas, entre otros).

Enun día excelente para correr, con el sol como acompañante, como siempre, pienso en hacerla a ritmo tranquilo... y luego nada de nada. Así que tras el embotellamiento inicial de la salida pongo un ritmo elevado (para mí, no para el ganador que "trotó" por debajo de 3 min/km) aunque asumible que mantengo hasta el final. A pesar de las vueltas la carrera es amena, tipo cross, meclando asfalto con tierra, subida y bajada, varios giros rompe-ritmos, etc. Consigo entrar en el puesto 42 y con un tiempo de 25'48" (3'48" min/km).

Tras una recuperación rápida con algún estiramiento, me adecento y a recorrer los 120 kms que separan CR de Toledo, donde he quedado para comer. Allí me encuentro con otros amigos que van a correr (los 3 nerviosos y me sorprende lo de uno de ellos, Fco. Javier Torres, tri-atleta de primera línea en los subélites y que por la tarde hará el puesto cuarenta y pocos). Después, un paseo dándonos el solecito, comentando lo que será la carrera y viendo a la gente ingerir compulsivamente vino y/o cerveza. Ya me avisan de que la carrera pasa por aquí y la gente da por concluida la juerga cuando el último corredor pasa.

Tras un breve calentamiento nos acercamos a la línea de salida, bajo la Puerta Bisagra. La San Silvestre Toledana es una prueba que este año celebraba su 30ª edición y cerró con antelación las inscripciones, que este año han llegado 3.500 para todas las categorías. Tiene una distancia asumible de 8,300 kms (poquillo más por mi GPS) y el punto a favor de que en los últimos kms recorre el casco antiguo de esta colosal ciudad: pasas por las puertas que dan acceso a esta, subes y bajas por calles adoquinadas llenas de historia, etc. y este año, despejado y con sol, tienes la suerte de salir con luz natural y recorrer ya ese centro compartiendo luz artificial con zonas de oscuridad.

Pronto doy con el gran problema de esta carrera: no existen ni cajones de salida ni una mínima educación deportiva entre la gente. Así que, aunque nos colocamos 15 minutos antes, por delante hay muchísima gente que acabará haciendo 8 ó 10 minutos más que yo (algún grupo de gente de más de 50 disfrazados de mickeys y dasys, por ejemplo). Tras la salida, el primer km hay que andarse con mucho cuidado para evitar tropezones y toca hacer algún metro de más para coger posiciones. Poco después de este primer km, y aunque siempre vas rodeado de mucha gente, ya se puede correr.

El recorrido comienza al lado de uno de los accesos al casco antiguo (Puerta Bisagra) y de aquí marcha a la zona nueva, alternando alguna bajada pronunciada con llano (sólo la Avenida Europa presenta unos metros de ascensión no dura). Pronto me veo bien de piernas a pesar de la carrera de la mañana y voy adelantando corredores y marcando un ritmo por debajo de 4 minutos el kilómetro; pero regulando pues me han avisado de lo que viene. Pasando la avenida Barber, el asfalto comienza a picar hacia arriba. Aunque en buena parte del recorrido hay animación, aquí se pasa por el lugar que antes mencionaba en el que la gente estaba de vinos: ahora hacen un auténtico y estrecho pasillo humano animando a los corredores a grito pelado. La verdad es que recuerda a esas míticas etapas de montaña del Tour (alguno intenta ser ingenioso y hace alguna patética bufonada, pero bueno); personalmente, veo frenado mi ritmo porque pasamos poco más que en fila india, pero el momento es sorprendente y emotivo.

A partir de aquí (km 4,5 aproximadamente) se sube la Avenida Reconquista que nos llevará al casco antiguo por la parte contraria a la de la salida. Viene uno de los momentos duros de la carrera, pues es más de un km de dura ascensión hasta que se pasa por la Puerta del Cambrón. Ya dentro de la ciudad medieval, prima el adoquín y las subidas, aunque también encontramos alguna bajada bastante pronunciada para volver a subir: Avda. Reyes Católicos, Sto. Tomé, c/ de la Ciudad, Zocodover y bajada final y de gran pendiente hasta pasar Puerta Bisagra y recorrer la última recta hasta meta.
Aunque, lógicamente, alguna cuesta me hace apretar los dientes y bajar la cabeza, las piernas y el cuerpo me responden a la perfección. No parece haber respondido tan bien la empresa que controlaba el tiempo, que no me recoge entre los finalizados. Así que usaré el tiempo que marcó el Garmin: 33'10". 

Se puede decir de las dos del día, pero sobre todo de esta de Toledo por la belleza de su recorrido: habrá que volver a correrla algún otro año. Desde el punto de vista deportivo (y bajo cualquier aspecto) termina este alocado 2011; el siguiente empieza con fuerza: el domingo la Ruta de Carlos III-Ciudad del Sol, con final en Écija y sobre una distancia ya más "cómoda" para mí: 25,600 kms.

lunes, 19 de diciembre de 2011

XXVIII CP Villa de Aranjuez

Ayer domingo tocaba añadir otra prueba, ya clásica, a la colección: la CP Villa de Aranjuez. Mucho había oído y/o leído sobre esta carrera, pero era el momento de sacar conclusiones. Dentro del boom que están viviendo las carreras Aranjuez, desde luego, no ha sido la excepción. Así, este año la participación se ha cerrado en 4.500 personas; no sé  si entre todas las categorías, pues la clasificación muestra como llegados 3.928. Un importante desfase.

Varios son los atractivos de esta carrera: primero, el marco. No muestro un ápice de ingenio si afirmo que Aranjuez es una localidad con encanto. Así que el circuito (sin poder recorrer calles más estrechas o pasar por otros lugares emblemáticos) se aparta para bien de lo que pueden ofrecer otras pruebas poligoneras o a 2-3 vueltas en un pueblo pequeño: salida cercana al Palacio Real, corres por paseos cercanos a los Jardines, luego dentro de ellos bordeando la Real Casa del Labrador, por los márgenes del Tajo y acabas en el lugar de salida.

Los que han corrido más veces afirman que suele hacer un día frío pero soleado, como ayer, lo que la hace ideal para acudir acompañado de la familia y pasar mañana y tarde: los grandes beneficiados son los restaurantes arancetanos (gracias, Crusti). Y, por supuesto, está homologada por la Federación madrileña y es una carrera rápida (sólo un repecho en el km 9), lo que también hace que acuda mucha gente que padezca de esa extendida enfermedad del corredor popular español llamada "marquitis"; incluso, algunos buscan esa marca que les permita situarse bien en los cajones de la San Silvestre o poder correr la Internacional (San Silvestre, se entiende). Algunos, estudiosos del tema, saben hasta dónde recortar para poder lograr mejor tiempo; durante un rato llevé a un par de chavales al lado que anunciaban por donde reducir metros.

Todo esto ha hecho que Aranjuez se convierta en una carrera en vías de masificación. No, no llega todavía a ser como las pruebas con gran patrocinador (periódicos, televisiones, marcas deportivas, entidades bancarias que la usan para publicitarse y si la "pasan" por su fundación para bl..., etc.) que suelen disfrazarse de solidarias (algunas donan 1 euro de 12-14 de la inscripción) y que acabarán llenando el calendario madrileño sustituyendo a carreras solidarias organizadas por clubes pequeños o incluso asociaciones de vecinos y que encuentran dificultades para seguir en el calendario. La CP de Aranjuez agotaba dorsales los primeros días; ante tanta demanda, ha ido aumentando el número de los mismos. En los 3 últimos años, 1.000 nuevos.

Este año se anunció la medida de recoger el dorsal los días antes, no pudiendo hacerse esto el domingo. Algunos creyeron que sería su tumba. Pero bastante antes de llegar diciembre ya estaban agotados. Para quien sea de fuera ir dos veces a Aranjuez es un fastidio, pero la organización dio razones comprensibles: ha habido cientos de quejas duras por las largas colas para recoger chip y dorsal y porque la gente se probaba la camiseta de regalo e intentaban cambiarla si no era su talla. Así que a hacerlo con tiempo el día antes. Como siempre, tenemos en la cabeza la idea de que "el cliente siempre lleva la razón".

A pesar de todo, en Aranjuez todavía se puede correr, más o menos bien. Vas en grupo en todo momento, debes tener cuidado con los que se cruzan sin decir nada y con algún que otro toque, pero se puede correr. La salida por cajones (que no siempre se respetan, por supuesto, faltaría más) y, sobre todo, la novedad de este año en dos tiempos, ayudan a ello. Sin embargo, no sé cuántos corredores más podrá acoger; en la salida es lógico pero en la zona dentro de los jardines, más estrecha, ya se nota cierto embotellamiento y se está a mitad de carrera. Pero es la oferta de la ley y la demanda.

Respecto a mi carrera, poco que decir. Vino bien para dar algo de trabajo a las piernas después de una semana de tranquilidad tras Castellón y, aunque no estaban para excesos, tampoco se quejaron. Así que fueron pasando los kilómetros corriendo a un ritmo ligero pero no asfixiante, durante varios minutos y hasta que me fui hacia adelante acompañando a la tercera clasificada, que iba con dos liebres; y cuando me quise dar cuenta ya se había terminado. Es lo que tienen estas carreras cuando estás en forma para distancias más largas: o lo das todo desde el principio con ritmos a los que no estás acostumbrado o se te hacen muy cortas. El reloj, parado en 38'35".

Después, mesa y mantel con dos amigos corredores: Corraliego y David Capa. Y la comida que puede salir "cara", pues en los postres se planteó la posibilidad de hacer El Infierno del Soplao en versión maratón (46 kms, 4.100 mts desnivel acumulado).

Sea y el tema que acompaña a las imágenes que cierran una de las mejores series de la TV de todos los tiempos, Six Feet Under. Seguro que algún día hablamos de ella.